martes, 17 de noviembre de 2009

Décimo tercera parte

Santiago

Era el cumpleaños de Malena, y tenía pensado decirle todo...era una buena idea festejar por primera vez su cumpleaños diciéndole que me gustaba...eso, o ya me había vuelto loco.
El año pasado ni siquiera la felicité ¡ja!, apenas nos empezábamos a hacer amigos y no supe si no hasta después. Tenía que recompensarla por el año perdido.
-"Malena...yo quería decirte que lo he pensado mucho y me decidí a decirte que la neta yo no te quiero como amiga, y ya sé que tu a mí si pero para que seguirme haciendo menso cuando la verdad es que me gustas, y mucho"-

Me había pasado toda la tarde anterior ensayando diálogos para decírselo pero nada me gustaba, o se oía muy niña o muy cursi o todo al mismo tiempo. ¡¡No era posible que decirle "me gustas" a una niña fuera tan increíblemente difícil!!
Aunque la verdad, es que no era cualquier niña...era Malena, era ella y no otra y yo quería meter mi cabeza entre las almohadas y no ir a la escuela.

Se lo escribí. Compré una tarjeta de cumpleaños de Snoopy y se lo escribí: "¡¡Feliz cumpleaños Malena!!, disfruta el día, te quiero mucho ¿lo sábes verdad?
Yo sé que no es la mejor forma de decírtelo nena, pero el otro día, mirándote jugar voley, lo noté: eres la onda Malena, me gustas mucho."
Santiago Gómez Vela

Esa sí era una buena idea, además no tendría que ver su rostro cuando se lo dijera.
Era fácil darle regalos a Malena; ya había acertado con el suéter beige en Navidad y esperaba que el enooooooorme peluche de Snoopy le agradara, era mujer y a todas las mujeres les gustan los peluches ¿o no?

Legué temprano a la escuela para que no me viera llegar con la bolsota de regalo, y cuando por fin llegó, sus amigas la interceptaron en la puerta del salón, ¡¡FELIZ CUMPLE AMIGAAAAA!!, gritaron todas al mismo tiempo y no pude evitar pensar en mí mismo hace un año cuando ella me hizo vivir la misma escena.
Y entonces vinieron a mi mente todas las cosas que habíamos vivido en ese primer año de Preparatoria, todas las veces que ella era la única en ir a verme jugar, las veces que peleamos y las veces que trabajamos juntos, todas esas veces que fuimos juntos a tantos lugares...y me acobardé. Me dió miedo perder todo eso y arranqué del regalo la tarjeta de snoopy y me dieron ganas de abrir una grieta en el piso para que no la viera nunca...

-Feliz cumpleaños Malena-
había conseguido llegar hasta a mí, llena de confeti y bolsitas de regalo
-¡¡Gracias amiguito!!-
-toma, te traje algo-
la abracé, queriéndola y odiándola con todas mis fuerzas por ser tan linda. Y la razón para ambos sentimientos era la misma...
-¡¡¡no manches Santi!!!, está todo lindo, gracias amigo, eres la onda-

Me abrazó muy fuerte, en un abrazo que duró un segundo y volteó con sus amigas que me miraban con cara de mensas tratando de imaginar por que le había regalado algo de semejante longitud a "mi amiga".


Magdalena

Todavía me acuerdo que hace un año Santi y yo apenas nos empezábamos a llevar bien y ni siquiera supo que día era mi cumpleaños. Sólo esperaba que ahora que ya lo sabía, no lo olvidara.
Legué tarde a la Escuela por que mi papá me llevó ese día y me confié por que íbamos en carro, entré corriendo y apenas dí la vuelta para llegar al salón cuando escuché que mis amigas gritaban: ¡FELIZ CUMPLE AMIGAAA!, todas juntas, pero no escuché ninguna voz de hombre...¿dónde estaba Santiago?
Mis amigas me llenaron de confeti y de abrazos para dejarme entrar al salón y ver a Santiago, ahí estaba, parado en la ventana con un gesto entre feliz y mareado. Se veía pálido en verdad, andaba súper raro en los últimos días; ya habría tiempo de platicar.

-Feliz cumpleaños Malena-
-¡¡Gracias amiguito!!-
-toma, te traje algo-
Santiago me abrazó y me dió una bolsa grandísima de regalo, me apretó más de lo normal pero supuse que lo hacía por que era mi cumpleaños, me dijo "te quiero" y me soltó.
Abrí el regalo y era un Snoopy que me llegaba a la cintura. ¡¡Era hermoso!!
-¡¡¡no manches Santi!!!, está todo lindo, gracias amigo, eres la onda-

Lo abracé queriendo llorar por que eran esas cosas las que me confundían...no solo el regalo, no solo el "te quiero", no solo el abrazo, no solo su sonrisa y sus ojos tristes, si no el conjunto de todo. Todo Santiago. Todo él me confundía y era demasiado para mí.

Yo necesitaba decirle que me gustaba...por que era verdad, me gustaba y mucho y me hacía mensa yo sola queriendo negarlo.

sábado, 24 de octubre de 2009

Décimo segunda parte

Santiago


Estaba sentado divirtiéndome con las caras de espanto que ponían los nuevos, cuando llegó Malena; apenas la había visto el viernes, pero igual me dió mucho gusto.


-¡Hola Santi!, ¿qué haces?-
-Que onda Malena, viendo a los nuevos jajajaja-
-jajajaja ¡tonto!, oye, ¿ya supiste cuál va a ser nuestro salón?-
-¡¡no!!, hace rato le pregunté a Dulce pero ella tampoco supo-
-mmm...hay que ir a preguntar, ¿vamos?-


Yo me paré sin decir nada y seguí a Malena, había estado mirando mucho a una de las niñas nuevas y ahora, era ella quien me miraba, ya no sabía si eso era bueno o era malo. Seguramente había pensado que Malena era mi novia y a decir verdad, tampoco sabía si eso era bueno o malo. Malena se metió en Orientación y yo me quedé pensado en todo y en nada. El primer día de clases había comenzado bien y de pronto se convertía en nada bueno...y aún no empezaban las clases.


-¿Qué crees Santi?-
-¿Qué creo?-
-nos toca aquí al lado...-
-no manches ¿neta?-
-sí neta, quien sabe por que si aquí les toca a los nuevos-


A nadie en su sano juicio, le gustaría tener su salón junto a Orientación, pero la verdad es que justo en ese momento, era lo que menos me importaba, yo solo respondía para que Malena no se sintiera ignorada...

Dejamos las cosas en el salón y estuvimos viendo a los nuevos hasta que la maestra llegó. Malena y yo nos sentamos juntos, y eso sí podía decir que era bueno.

-¿Que te pasa Santiago?-
-nada ¿por qué?-
-estás muy serio, desde en la mañana-
-es la flojera de volver a la escuela jajajajajaja-
-no te creo nada, pero bueno, si tú lo dices-
-neta Malena, no es nada-

La abracé y pensé que era imposible intentar negar cualquier cosa, Malena me gustaba y mucho, pero era mi amiga. Yo no podía permitirme perder su amistad, era la más valiosa pero también la más extraña por que los amigos no se gustan...


Magdalena

Santi y yo nos sentamos juntos desde el primer día de clases, eso era lindo, me gustaba estar con Santi y afortunadamente, el haberlo visto el viernes y el haber llegado hoy a la Escuela y verlo tan tranquilo, me había hecho pensar que yo me había equivocado. Santiago no me gustaba, era solo mi amigo y yo había confundido las cosas, era extraño pero también era muy probable, ¿cómo no confundirme cuando Santiago era tan lindo conmigo?

Él había estado muy serio desde en la mañana y en la última clase le pregunté que le pasaba:

-¿Que te pasa Santiago?-
-nada ¿por qué?-
-estás muy serio, desde en la mañana-

A mí se me hace que que me quería decir algo pero a la vez no quería o no se atrevía o quien sabe, pero por algo andaba raro.

-es la flojera de volver a la escuela jajajajajaja-
-no te creo nada, pero bueno, si tú lo dices-

Me abrazó y me pidió que le creyera y de verdad que lo intenté pero hasta parecía triste cuando me hablaba. Santiago era muy distinto a los demás, por eso era el mejor, pero era mi amigo y yo había decidido que no me gustaba.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Décimo primera parte

Santiago

Pensé muchos días en Malena, no le hablé, ni ella a mí, y un viernes antes de volver a la escuela, me desperté pensando que no valía la pena nada de aquello y la mensajeé...
Escribí y borre el mensaje varias veces y al final, le mandé lo que ella quería escuchar y lo que yo no podía decir...

"ahora sí ya stuvo malena, t xtraño...ya no ests enojada, vamos a la pista alrato va?".

Me sentí bastante tonto cuando mandé el mensaje y lo borré luego luego esperando que no me contestara...o mejor que sí lo hiciera...
Yo quería mucho a Malena, era linda y nos la pasábamos bien y era fácil platicar con ella, pero era ella, con cualquier otra niña del salón, todo hubiera sido sencillo y nada se hubiera salido de control.

"yo también t xtraño mucho, pro staba cntida contigo, t pasast...m hicist cntir mal..pro ps ya amigo, a q hr vamos a la pista y platikmos bn?"

Chale...no tenía que haberme dicho que la había hecho sentir mal...eso solo empeoraba las cosas, pero me había contestado, justo cuando ya empezaba a creer que no lo haría. Me quedé pensando de nuevo, no se me ocurrió nada para responderle...

"te veo a las 3 ahí en la entrada va?"

Yo seguía pensando en su mensaje y a eso le aumentaba imaginar lo que pensaría ella cuando leyera mi respuesta...sólo esperaba que no se molestara de nuevo.
Al menos, la volvería a ver antes de regresar a la escuela.


Magdalena

Estaba pensando en llamar a Santiago por que ya era el último día de vacaciones y no habíamos vuelto a hablar desde el día en que él me llamó y me porté súper mal.
Ya empezaba a sentirme culpable por ello, y por eso se me ocurrió llamarle, pero él me mandó mensaje antes. Fué muy lindo, como si hubiera leído mis pensamientos. Y mejor aún, por que decía que me extrañaba.

"ahora sí ya stuvo malena, t xtraño...ya no ests enojada, vamos a la pista alrato va?".

Me dieron muchas ganas de llorar cuando leí su mensaje, ¡¡¡era tan lindo mi amigo!!!. Ya no podía hacerme la enojada con él, ya ni siquiera estaba sentida...y verlo antes de volver a la escuela era lo que yo más quería...

"yo también t xtraño mucho, pro staba cntida contigo, t pasast...m hicist cntir mal..pro ps ya amigo, a q hr vamos a la pista y platikmos bn?"

Yo no sé que pensaba Santiago...a veces ni siquiera podía decir a ciencia cierta lo que yo pensaba. Pero las cosas se estaban poniendo raras...
Yo quería mucho a Santi, era el mejor, y me la pasaba súper bien con él, pero era él.
Respondió a mi mensaje diciéndome que nos viéramos a las 3 y comencé a arreglarme pensando en que lo vería, y temiendo que yo...Magdalena García Pacheco me estaba enamorando de mi mejor amigo...

miércoles, 19 de agosto de 2009

Décima parte

Santiago

Las vacaciones iban bien, todo iba bien, menos Malena...le mandé mensaje al llegar a casa de mi abuela y no me contestó... nunca me mandó mensaje ella.
Mi papá regresaría un par de semanas antes a casa por su trabajo, y lo pensé mucho tiempo pero al final decidí regresarme con él.
No es que lo hiciera para ver a Malena o para llamarla...
O quizá sí una parte de mí lo hacía para que ella viera...para que se diera cuenta...para vernos nada más y echar el coto.
No lo hacía por ella por que no había razón alguna para que estuviera molesta, pero pues...igual, podría hacerle compañía a mi papá, y aprovechar para vernos un día o dos.


Magdalena

Santiago me mandó mensaje al llegar a casa de su abuela y había pensado en responderle pero no tenía crédito, lo cual en cierta parte era una gran noticia por que no se merecía que le contestara...era un grosero y yo no lo había olvidado.
Vinieron mis primas de visita y salía con ellas todos los días. Fueron bastante buenas las vacaciones después de todo, y aunque ya solo faltaban unas semanas para volver a la escuela, ya podía decir que no había extrañado a Santiago...al menos no mucho y no diario.


Santiago

El teléfono sonó tres veces en casa de Malena antes de que contestaran, y fué ella quien lo hizo.

-¿Hola?-
-Hola Malena, ¿como estás?-
-hola, bien ¿y tu?-
-pues ya vés, aquí, jajaja-


¡¿Por qué me reía?!


-¿ya regresaste?-
-si, llegué apenas ayer, ¿como vés?-
-ah, pués esta bien ¿no?, y ¿que tal estuvo?-
-leve, si me la pasé chido un rato-
-ah...-
-¿que te pasa?-
-nada, ¿por qué?-
-te oyes como seria-
-ah, no, así soy jajajaja-


Era demasiado, Malena se estaba portando muy cortante conmigo y ni siquiera me decía por que estaba molesta, bueno, igual yo ya lo sabía pero tenía que decirlo, no iba a pretender que yo lo adivinara...¿o sí?.


-mmm...te llamo mañana ¿va?-
-aja-
-sale, adiós-
-bye-

¡¿Que onda con Malena?!, era demasiado confuso todo...ella dijo que me iba a extrañar y llego después de más de tres semanas de no saber nada de ella, ni ella de mí y se porta así...tan...fea.
¿Como esperaba que la entendiera si jamás decía nada claro?


Magdalena

¡¡Santiago volvió por fin de vacaciones!!, la noticia me hacía muy feliz pero él no tenía por que saberlo...todavía me dolía pensar en que no lo dijo.
Me llamó y me porté super mal con él, lo acepto, pero ¿que esperaba?

-¿Hola?-
-Hola Malena, ¿como estás?-
-hola, bien ¿y tu?-
-pues ya vés, aquí, jajaja-

¿Por qué se reía?

-¿ya regresaste?-
-si, llegué apenas ayer, ¿como vés?-
-ah, pués esta bien ¿no?, y ¿que tal estuvo?-
-leve, si me la pasé chido un rato-
-ah...-
-¿que te pasa?-

¡¿Qué me pasa?! ¿Cómo qué qué me pasa?, ¡¡Pues obvio me pasa que no se me ha olvidado que no dijiste que me extrañarías!!...eso me pasa.

-nada, ¿por qué?-
-te oyes como seria-
-ah, no, así soy jajajaja-

¿Qué más podía haber dicho?...ni modo de soltar todo mi drama en ese momento, yo aún guardaba la esperanza de que Santiago se diera cuenta por sí mismo de lo que yo había sentido y me dijera algo. Pero que fuera por él...que naciera de él.

-mmm...te llamo mañana ¿va?-
-aja-
-sale, adiós-
-bye-

Creo que fuí muy payasa, me arrepentí mucho cuando me colgó...yo no podía ser grosera con él aunque él si lo haya sido conmigo. Quizá y nisiquiera lo hizo en mala onda, igual y hasta le dió pena decirme que él también me extrañaría...

lunes, 10 de agosto de 2009

Novena parte

Santiago

Salimos de vacaciones un Viernes, y el Martes siguiente me fuí a casa de mi abuela para pasar allá todo el verano. Malena me llamó el Sábado para despedirse.

-te diviertes mucho amigo y te cuidas, ¿cuándo regresas?-
-¡quién sabe!, yo creo que hasta que acaben las vacaciones, ¿tú no vas a salir verdad?-
-¡es un buen de tiempo!, te voy a extrañar...-

Supongo que Malena esperaba que le dijera que yo igual la extrañaría, y sí lo haría, de verdad, la iba a extrañar mucho pero pués...ella ya lo sabía ¿no?

-ni es tanto, siempre paso los veranos allá y se me va el tiempo bien rápido-
-ah...-
-cuándo llegue te mando mensaje ¿va?-
-sí, si quieres-
-sale púes Malena, te dejo, tengo que ir a cenar, te cuidas y te diviertes, me avisas si sabes algo de la inscripción ¿si?, por fa-
-si, yo te aviso, cuídate, que te vaya bien-
-sale, adiós-
-bye-

Malena se había puesto muy rara, quizá si le molestó que no le dije que la extrañaría, pero ¡ya lo sabía!, no tenía sentido que se lo dijera...además no me iba un año, no tenía por que enojarse, aunque Malena siempre ha sido muy sentida...y ella si me dijo que me extrañaría...


Magdalena

Llamé a Santi el Sábado para despedirme de él por que pasaría todo el verano en casa de su abuela. Platicamos un buen rato, y lo llamaron para que fuera a cenar; despidiéndonos también nos tardamos un buen rato.

-te diviertes mucho amigo y te cuidas, ¿cuándo regresas?-
-¡quién sabe!, yo creo que hasta que acaben las vacaciones, ¿tú no vas a salir verdad?-

¡¿Hasta que se acaben las vacaciones?!

-¡es un buen de tiempo!, te voy a extrañar...-
-ni es tanto, siempre paso los veranos allá y se me va el tiempo bien rápido-
-ah...-
-cuándo llegue te mando mensaje ¿va?-
-sí, si quieres-
-sale púes Malena, te dejo, tengo que ir a cenar, te cuidas y te diviertes, me avisas si sabes algo de la inscripción ¿si?, por fa-
-si, yo te aviso, cuídate, que te vaya bien-
-sale, adiós-
-bye-

Santiago colgó el auricular y yo me quedé con el en la mano durante un rato...
Ni siquiera había dicho "yo también", no era necesario que lo dijera si no quería...pero un "yo también" no le quitaba nada. Era muy injusto. Y encima de todo, no nos veríamos durante el verano. Santiago era muy raro...y ya no quería pensar en él...

sábado, 1 de agosto de 2009

Octava parte

Santiago

El Sábado me desperté poco antes de las 10, el teléfono fué el culpable...¡¡el teléfono!!

-Santiago!!!, es para tí-
Seguro que era Malena, me iba a odiar...

-¿hola?-
-hola-
-¿que onda?
-pues es que no me llamaste-
-es que me acabo de despertar-
-no manches Santiago, pués si tu dijiste que temprano-
-pues si es temprano-
...
-ya no te enojes, me baño y vamos al cine de Plaza Malinalco-
...
-Malena...-
-¿que?-
-¿si vamos o no?-
-pues si...deja me baño yo también-

¡¡¡jajajajaja!!!, esa Malena!!!, se pone toda mal y está igual que yo.

-va, te veo a las 12 ahi en la entrada si?-
-aja-
-bueno, nos vemos y ya no te enojes-
-bueno, bye-

¡Chale!, se ponía medio difícil esa Malena a veces, pero he de aceptar que si dije que yo la llamaría...


Magdalena

Sonó mi despertador a las 8:00 en punto, quería ser yo quien respondiera el teléfono cuando Santiago llamara y él dijo temprano.
Me senté y esperé...y seguí esperando...
Pero Santiago era de lo peor y ya iban a dar las 10 y él no llamaba...le marqué yo.

Le marqué aunque él había dicho que me llamaría, quizá no debéría de haberlo hecho, pero no era justo. Pudo haber dicho que yo le llamara y lo hubiera hecho sin problemas, pero no..él dijo YO te llamo. Cosa que no sucedió, fuí yo la que le habló. Me respondió su mamá y él se tardó un buen rato en tomar el teléfono.

-¿hola?-
-hola-
-¿que onda?
-pues es que no me llamaste-

¡que esperaba que le dijera!

-es que me acabo de despertar-
-no manches Santiago, pués si tu dijiste que temprano-
-pues si es temprano-

¡¡YA SE QUE ES TEMPRANO, PERO YO ESPERABA QUE LLAMARAS MAS TEMPRANO!!

-ya no te enojes, me baño y vamos al cine de Plaza Malinalco-

Bueno...después de todo si iríamos al cine...

-Malena...-
-¿que?-
-¿si vamos o no?-
-pues si...deja me baño yo también-
-va, te veo a las 12 ahi en la entrada si?-
-aja-
-bueno, nos vemos y ya no te enojes-
-bueno, bye-

Santi era de lo peor, siempre lo he pensado. Pero también era lindo...

sábado, 18 de julio de 2009

Séptima parte

Santiago



Era Viernes y Malena y yo íbamos caminando despacio hacia la parada del camión, lloviznaba un poco y el cabello de Malena se erizó haciéndola parecerse a una niña pequeña, toda despeinada.
Malena se sentó en las banquita del paradero y me sonrió.


-esa película se ve chida ¿no?-
hizo un gesto con su cara indicándome que volteara para ver el espectacular que tenía ella por un lado.
-ah, sí, se ve chida, hay que verla-
-¡¡¡sí!!!, vamos mañana ¿va?-
-¿mañana?-
-¡¡andale!!-
-va, pero nos hablamos temprano para ver a que hora-
-en la tarde ¿no?, pero bueno sí, nos hablamos temprano-


Ya venía el camión que tomaba Malena, y por lo regular nos esperamos a que pasen 2 o 3, pero ya empezaba a llover más fuerte, así que le hice la parada.


-ahí viene tu camión Malena-
-entonces nos hablamos mañana-
-sí, yo te hablo. Adiós-


Malena me dijo adiós con la mano desde la ventanilla del camión. Yo esperé un rato más sentado en el asiento que Malena dejó vacío.




Magdalena


Me choca que llueva cuando traigo el pelo suelto, se esponja muchísimo. El verano ya estaba más que cerca y llovía casi diario.
Santi y yo nos íbamos caminando juntos a la parada del camión y ese día ví un espectacular de la película que quería ver, se veía divertida, no muy cursi.


-esa película se ve chida, ¿no?-
Santi volteó a verme y después miró el espectacular.
-ah, sí, se ve chida, hay que verla-
-¡¡¡sí!!!, vamos mañana ¿va?-
-¿mañana?-

A lo mejor Santiago no quería ver la película y yo lo estaba forzando mucho...
-¡¡andale!!-
-va, pero nos hablamos temprano para ver a que hora-
-en la tarde ¿no?, pero bueno sí, nos hablamos temprano-

Santi miró hacia la avenida y le hizo la parada a mi camión, siempre era así de lindo.

-ahí viene tu camión Malena-
-entonces nos hablamos mañana-
-sí, yo te hablo. Adiós-

Le dije adiós desde el camión, pensando en lo que había dicho..."yo te hablo". Eso era algo bueno ¿no?... ¡Claro que era algo bueno!, él se iba a tomar la molestia de llamarme cuando era yo quien quería ver la película. Santi era el mejor.

domingo, 28 de junio de 2009

Sexta parte


Santiago

Hoy es mi cumpleaños y llegué tarde al escuela, casi estoy seguro de que Malena no lo sabe, cuando de pronto grita y todo el salón la escucha.
-¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS SANTI!!!-

supongo que me veo más que rojo por que sus amigas me ven y sonríen. No sé que decirle, es un gran detalle y el cartel y toda la onda pero...no sé que decirle.

Magdalena

Hoy es cumpleaños de Santi, llegué antes de las 7 para pegar en el salón un cartel que hicimos mis amigas y yo, quedó muy lindo. Le compré una playera blanca con un estampado raro, pero supongo que le gustará.
Santi llegó más tarde de lo acostumbrado, y justo cuando lo ví entrar, grité lo más fuerte que pude.

-¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS SANTI!!!-

Creo que fué demasiado fuerte. Santi se sonrojó nada más de escucharme.


Santiago

Malena me regaló una playera, está chida.

-no manches Malena, neta que con el cartel hubiera bastado-
solo sonrió, Malena es...muy buena onda.
-oye Malena, al rato vamos a la casa comer ¿va?-

quien sabe si quiera ir...apenas le avisé...

-si, nada más deja le aviso a mi mamá, si?-
-aja-

Creo que la pasamos bien ese día, solo estuvimos, ella, unos primos, mi mamá y yo; a todos les cayó bien. Se tuvo que ir temprano por que era Miércoles, pero al menos vino.


Magdalena

-no manches Malena, neta que con el cartel hubiera bastado-

me sonreí, jajaja ese Santi!!! si supiera el trabajo que me costó encontrar esa playera, no me lo diría.

-oye Malena, al rato vamos a comer a la casa ¿va?-

Que lindo!!, me invitaba a su casa para comer el día de su cumple!!, ¡que lindo!.

-si, nada más deja le aviso a mi mamá, si?-
-aja-

No podía estar más nerviosa cuando llegamos a su casa y ví a 2 chavos más o menos de nuestra edad, pensé que eran sus amigos, pero después supe que eran sus primos. Eran buena onda, me cayeron bien y creo que yo a ellos. Santi no tiene hermanos, y yo no lo supe sino hasta ese día.
También estaba su mamá, preparó unas enchiladas muy ricas, según me dijo, las favoritas del cumpleañero.
La pasé bien ese día, supe muchas cosas de Santiago y le gustó mucho su regalo, lo cual es un alivio. Siempre es difícil regalarle cosas a los hombres.
Siento que desde ese día, quise más a Santi...

jueves, 11 de junio de 2009

Quinta parte

Santiago

-¿por qué no me esperaste para hacer los equipos de Química?-
-no se me ocurrió-

ja! no puede ser!! Malena está que echa humo por la boca y a mi sólo se me ocurre decirle que no se me ocurrió nada.

-¡no inventes Santiago!-
-es neta Malena!, la maestra pidió los papeles para ese momento, y no dejó que se anotaran los que faltaron-

y era cierto, podía comprobarlo si quería.

-que mala onda-
-¿ahora por que?, ya te dije lo que pasó, no seas payasa-
-pues entonces hay que decirle que me meta en tu equipo-
-son binas, Malena-

ahora sí ya valió...

-no se vale Santiago, si tu y yo siempre hacemos equipo-

pues si..es lo mismo que yo pienso, si no estamos juntos en Química, no pasa nada,malo fuera que solo fuéramos equipo en una materia...

-te hablé, ¿no me vas a decir nada?-
-no te enojes Malena-
-no me enojé-

no te creo nada...

-entonces vamos por un chicharrón preparado ¿va?-

Malena se me quedó viendo con la misma cara de niña berrinchuda que puso desde que supo lo de los equipos, ¿que otra cosa podía haberle dicho si me acababa de decir que no estaba enojada?, no era para tanto, tenía que pasársele algún día.


Magdalena

No había podido llegar a Química en la mañana y en la segunda clase lo primero que me dicen, es que armaron equipos y que Santiago está con Lucía, nadie me anotó...no tengo equipo.

-¿por qué no me esperaste para hacer los equipos de Química?-
-no se me ocurrió-

¡¡Cómo no se te va a ocurrir anotarme!!, ¿se te olvidó repentinamente que existo?.

-¡no inventes Santiago!-
-es neta Malena!, la maestra pidió los papeles para ese momento, y no dejó que se anotaran los que faltaron-
-que mala onda-
-¿ahora por que?, ya te dije lo que pasó, no seas payasa-
-pues entonces hay que decirle que me meta en tu equipo-
-son binas, Malena-

¡Binas!, no puede ser!!. Eso no era justo, Santiago y yo siempre éramos equipo, que mala onda que no le haya dicho a la maestra y todavía se porta así como si fuera cualquier cosa.

-no se vale Santiago, si tu y yo siempre hacemos equipo-

Y lo sigue haciendo...se queda callado una eternidad, parece que ni me pela.

-te hablé, ¿no me vas a decir nada?-
-no te enojes Malena-

¿Como quiere que no me enoje después de que se olvida de mí?, es un injusto y yo ahí de mensa pensando en el y tomandolo en cuenta para los trabajos.

-no me enojé-

Y en parte era cierto, ya no estaba enojada, ahora estaba sentida, pero no se lo iba a decir ¡era obvio!

-entonces vamos por un chicharrón preparado ¿va?-

¡¡ERES IMPOSIBLE SANTIAGO GOMEZ VELA!!

martes, 2 de junio de 2009

Cuarta parte

Santiago

-andale Malena!, vamos a llegar tarde-

era su primer entrenamiento de voley ese día y se estaba haciendo mensa en la biblioteca. No era nuevo para mí saber que Malena no quería ir sola, pero ¿donde estaba el problema?, yo iría con ella.

-¿que dijiste Santiago?-
-que vas a llegar tarde, bueno vamos, andale ya!!! apúrate, si ni vas a sacar libros jajaja ¿que te haces?-
-¿me dijiste Malena?-

Sí, en efecto, bueno eso creo, no me acuerdo bien, pero, ¿qué no siempre le digo así?
Le sonreí para que se apurara y entendiera eso como una afirmación. Creo que lo hizo.
Malena estaba ese día más sensible de lo normal, casi llora en la clase de Etimologías.


Magdalena

Santi era de lo peor, ya me traía mareada con el entrenamiento, ya no sé sí hice bien en prometerle que me inscribiría. Además, ¿como iba a entrenar así, justo hoy?.

-andale Malena!, vamos a llegar tarde-

Santi me dijo Malena, si!!! eso fué lo que dijo!!!

-¿que dijiste Santiago?-
-que vas a llegar tarde, bueno vamos, andale ya!!! apúrate, si ni vas a sacar libros jajaja ¿que te haces?-
-¿me dijiste Malena?-

Tan lindo mi amigo!, había escogido sin querer el mejor día para decirme Malena, mi sobrenombre favorito. Justo hoy que todo me había salido mal y que tenía que ir al entrenamiento, Santiago hace algo que completa y mejora el día.
Santiago sonrió y me dejó ver que el comprendía lo feliz que me hacía ser su amiga y que el también se sentía feliz por ello.

sábado, 23 de mayo de 2009

Tercera parte

Santiago

Me levanté 6:30am, por más que me apurara, iba a llegar tarde, así que preferí llegar a las 8:40 para la segunda clase.
Ya pasaban de las 7:00 cuando sonó mi celular. Era un mensaje de Malena.

-hola Santi, qe onda no vas a vnir?-

Le contesté diciéndole que sí, que se me había hecho tarde. Ese día eran las inscripciones a los equipos de la escuela y habíamos quedado de ir juntos.
Malena ya no contestó mi mensaje.

Se había decidido por inscribirse a voley, pero tuve que prometerle que la acompañaría al primer entrenamiento. Le voy a poner la misma condición.


Magdalena

Eran más de las 7:00 cuando llegué justo a tiempo para pasar lista, y Santi no estaba. Le mandé mensaje para saber si estaba bien y se tardó una eternidad en responder.

-qe onda malena, es qe m paré tard pro si voy para inscribirt a voli jaja-

Santi me había convencido para que entrara al equipo de voley y le prometí que lo haría siempre y cuando fuera conmigo al entrenamiento.
Era bien lindo mi amigo y aunque no me lo había pedido, pensaba ir a su entrenamiento con el equipo de fútbol.

domingo, 10 de mayo de 2009

Segunda parte

Santiago

Yo me empecé a llevar bien con algunos chavos del salón y una que otra chava. Y Malena tenía su grupo de amigas, cómo todas las mujeres. Pero entre las clases platicábamos de vez en cuando.

-¿vas a inscribirte a algún equipo?-
-a fútbol, ¿y tú?-
-a voley creo, pero no sé todavía-
-¿por qué no sábes?-
-por que...ellas no me han dicho y no quiero meterme yo sola-
-¡¡jajajajaja!!-
-¡no te rías!, es en serio...-

Malena me sonrió y supe que ella entendía que estaba bromeando. Aunque de verdad era absurdo que no quisiera entrar sola al equipo. Todas las mujeres son igual de raras.


Magdalena

No pasó mucho tiempo para que Santi y yo nos lleváramos bien. Era buena onda y entre las clases platicábamos mucho.
En la escuela había equipos de fútbol, basket y voley, y los entrenadores nos habían ido a invitar para inscribirnos a alguno.

Seguro que Santi se inscribiría a fútbol igual que todos los hombres.
-¿vas a inscribirte a algún equipo?-
-a fútbol ¿y tú?-

Yo quería entrar a voley, pero Andrea y Fany preferían basket y no quería estar sola...
-a voley creo, pero no sé todavía-
-¿por qué no sábes?-
-por que...

Ví que Andrea y Fany platicaban entre ellas y supe que hablaban de lo mismo que Santi y yo.
-...ellas no me han dicho y no quiero meterme sola-
-¡¡jajajajaja!!-
-¡no te rías!, es en serio...-

Santi se apenó un poco y supe que bromeaba. Era raro que pareciera entender lo que yo sentía.

domingo, 3 de mayo de 2009

Primera parte

Santiago.

Yo conocí a Malena en la prepa, al principio me daba igual, todas las mujeres son prácticamente iguales.

-Yo me llamo Magdalena, vengo de la secundaria número 37, me gusta bailar y mi color favorito es el naranja-
Tuvimos que presentarnos el primer día de clases en todas las asignaturas. Malena se sentaba delante de mí, ella se apellida García y yo Gómez.
Ahora que lo pienso, Malena no me daba igual, se veía buena onda y olía bien. Que bueno que era ella la que se sentaba delante de mí y no otra, cualquier otra.


Magdalena.

Mi amigo Santi y yo nos conocimos cuando entramos a la prepa, el primer día todos los maestros nos pidieron presentarnos, y la de Lógica nos pidió que nos sentáramos por apellido, Santiago se apellida Gómez y yo García, así que desde el primer día nos sentamos uno atrás del otro.

En la misma clase -la de Lógica-al presentarte, tenías que decir tu nombre, tu escuela de procedencia, tu color favorito y algo que te gustara.
Después de mí le tocó su turno a Santi.

-Yo me llamo Santiago, vengo de la secundaria Morelos, me gusta dibujar y el color que me gusta, es el blanco-
Era gracioso que lo dijera, su playera y sus tenis eran blancos ese día y antes de presentarse, estaba dibujando en su cuaderno algo parecido a una ventana.

miércoles, 15 de abril de 2009

Carlos

Te extraño mucho Cármen, te extraño de veras y creo que nunca lo voy a dejar de hacer...fuiste siempre la misma niña caprichosa y egoísta que conocí cuando apenas cumplías los 15 años, lo fuiste incluso, hasta el día de tu muerte.
En veces pienso que fuí yo mismo el que te mató Cármen...tú no querías niños, ¿te acuerdas?, fué lo primero que me dijiste el día que nos comprometimos: "el día que yo tenga un bebé Carlos, ese mismo día me parte un rayo". No fué un rayo el que te partió pero al cabo, es lo mismo...

Está de más que te diga que todo es horrible desde que te fuiste, bendito nuestro hijo que no recuerda ni tu voz, ni tus manos, ni tu cara...Es lo único bueno que queda vivo en mi vida; Ramiro es la única razón de que yo no te haya seguido en tu huida.

Bien pudiste haberme hecho caso nena, y aceptar que te llevara al hospital, pero tenía yo que enamorarme de la mujer más necia de todo el Distrito Federal.

Voy a terminar por volverme loco amor, no tienes ni idea de lo terriblemente doloroso que es llegar a casa todos los días y abrir la puerta sabiendo que no estás ahí y que tu ausencia no se debe a la escuela...y tampoco te imaginas lo difícil que resulta mirar tus ojos en los de Ramiro.
Tuve que cancelar el teléfono para no tener que ver tu nombre en el recibo cada mes...

Nos dejaste un 31 de enero, el mismo día que un año antes habías perdido al primer bebé, ese que no tuvo ni rostro ni nombre.
Y te llamé Cármen, y no contestaste, y regresé a casa irónicamente pensando que lo hacía para asegurarme de que seguías viva...por que te llamé 20 veces Cármen, pero tú ya no tenías voz para contestarme ni oídos para escucharme, por que la vida me jugó una mala partida y yo me reía con mis pensamientos sin saber que tendría que morderme la lengua y arrancarme los ojos cuando llegara a mi casa, cuando llegara a tu casa. A ese departamento en Tlatelolco con el que tu te encaprichaste: mi casa de soltero.

Y abrí la puerta apenas consciente de que yo no la había cerrado con seguro, nada más eso me faltaba, que hubieras decidido tomar un paseo; sé que Rosa es tan estúpida como yo como para cumplir cada una de tus peticiones casi sin chistar. Tonta Rosa, me las iba a pagar.

Pero había errado, mis conclusiones estaban completamente desfasadas en comparación con la pintura de lo más surrealista que se pintaba ante mis ojos: ahí estabas tú, tendida en la cama, en un charco violáceo, con la carita llena de sangre y de haber limpiado todo aquello, hubieras lucido tan hermosa como siempre...hubieras parecido la diminuta mujer dormida en la que te habías convertido.
Y todos los esfuerzos fueron inútiles, tú ya estabas tres veces muerta cuando llegamos al hospital...

Lo único bueno en todo esto, es que fuí yo él que te encontró sin vida, fuí yo el que se encontró de golpe con tu minúsculo cuerpecito bañado en sangre, con las mejillas hundidas y los ojos amoratados.
Fuí yo y no Rosa con nuestro hijo en brazos...¿donde diantres se había metido?, estoy seguro de que donde quiera que estuviera, estaba ahí por mandato tuyo...

Fuí yo Cármen, fuí yo por que no podía haber sido nadie más...ví derrumbarse mi vida entera en el momento justo que descubrí que tu corazón ya no latía...y comprendí que realmente se había derrumbado cuando dejó de palpitar...¿te das cuenta?, llegué hasta la casa con la vida derrumbada y no me dí cuenta...Fuí un estúpido hasta el final de tus días Cármen.

Perdí la cordura Cármen y quise rescatarte de entre los muertos, pero nadie tiene ese poder...Ramiro me rescató a mí de entre los locos...perdóname amor...ni aún sabiendo que ya no te tengo aquí y con la certeza de que esta es la trsiteza más profunda que puede sentir alguien dejo de hacer chistes estúpidos...esos que solo a tí te robaban una sonrisa.

Y es que jamás me vas a dejar de hacer falta Cármen, aún plancho tu ropa los domingos antes de dormir...
al lavar los trastes después de comer dejo caer en el fregadero un plato y un tenedor limpios, siempre los mismos...los últimos que tú usaste...

Gracias mi cielo por dejar a Ramiro conmigo, por darle tu último suspiro para que yo no perdiera la cabeza por entero en el momento en que te ví reducida a cenizas...me haces creer que lo planeaste todo tu en solitario...

Y es que...así es como es cada que alguien muere ¿verdad?. Todo es muy a su manera...
Me envuelven las sombras Cármen...me envuelven desde que te fuiste, son mi sábana cada noche y mi toalla cada ducha...perdóname de nuevo mi amor...

Sé que siempre supiste lo mucho que te amo...es el único consuelo que me queda Cármen, siempre fuí lo que tú quisiste que fuera y siempre hice lo que tú querías que hiciera...y ahora tú eres lo que nunca deseé que fueras. Y también hiciste lo que añoré con todas mis fuerzas que no hicieras desde el día en que aceptaste ser mi novia.


A 1 año de tu muerte, por siempre tu esposo: Carlos.

domingo, 15 de marzo de 2009

parte 5

Diciembre 7

Me dolía la cabeza, estaba cansada...mareada. Busqué con las manos mi vientre, mi bebé debería saber que lamentaba haberme desmayado en la cocina; caí de bruces...esperaba que al menos él estuviera a salvo. Pero no estaba. Mi vientre no estaba. Era un balón pochado, igual de aguado e inservible.

-¡Carlos!-me estrujé los sesos tratando de recordar que le había hecho a mi bebé-¡¡CARLOS!!-sentí dolor en el vientre desaparecido.
Se abrió una puerta y entró una enfermera, y sólo entonces miré los tubos insertados en mis venas y escuché el pitido de los aparatos conectados a mi cuerpo. Ésta no era mi casa...¿dónde estaba Carlos?
-tranquilícese señora, su esposo vendrá en un momento-se acercó a mi lado y me sentí aún más mareada. Volví a cerrar los ojos.

-¿Cármen?-escuché muy lejana la voz de Carlos-despierta pequeña-besó mi frente y abrí los ojos sólo para verlo frente a mí sonriendo muy apenas e increíblemente ojeroso.
-¡Carlos!-estiré mis brazos para apretarme a su cuerpo-¿dónde estabas?, ¿dónde está mi bebé?-
Carlos me soltó y se alejó lentamente de mí, me miró tan serio que parecía otro...
-Cármen, hay algo que tengo que decirte-se sentó en el borde de la dura cama de hospital.
-no me lo digas Carlos...-¿cómo pude hacerlo?, dos veces en un año, era un nuevo récord...comencé a llorar al imaginar la minúscula cabecita de mi bebé cayendo de golpe al piso. Soy un monstruo.
-no llores Cármen-tomó mi mano-¿qué ocurre?, ¿por qué lloras?-su gesto se turbó y pegó su cuerpo al mío.
-maté a nuestro bebé Carlos-mi voz era prácticamente inaudible-lo maté otra vez, ¡¡soy un monstruo Carlos!!-
Carlos me abrazó y se alejó de mí rápidamente sujetándome por los hombros.
-no Cármen, tranquilízate, cálmate amor, el bebé está bien, ¿quién te dijo eso?-volvió a abrazarme y lloró conmigo. No podía creer que mi bebé estuviera bien...
-¿dónde está, Carlos?, quiero verlo, ¿es un niño?, seguramente es tan lindo como tú, tráelo acá ¿sí?-le sonreí a la borrosa imagen de Carlos y apreté con fuerza sus manos.
-sí hermosa...es un pequeño latoso, ahora lo traigo-Carlos sonrió y soltó mis manos-debe de estar hambriento, espera amor, ahora vengo-besó mi frente y salió del cuarto.

Mi bebé está bien...Carlos sería ahora el hombre más feliz del mundo y yo...la mujer más ocupada. Tanta felicidad no podía ser cierta. Volvía a ser yo la misma de hace unos meses...

-aquí está el niño más hermoso de todo el sanatorio-Carlos entró en el cuarto con un pequeño embrollo de cobijas en las manos, sonreía...pero seguía teniendo el gesto tenso.
-¿qué pasa amor?-le dije una vez que tenía a mi pequeño, mi solecito en brazos-¿estás cansado?-volví a sentirme mareada.
-no-Carlos veía hacia la pared-no en realidad, pero tengo que hablarte de algo-se puso de pie y se recargó en el marco de la ventana.
-Cármen, ¿recuerdas que sangraste en la cocina?, sangraste mucho amor, creí que no llegaríamos a tiempo...te hicieron la cesárea y el bebé esta bien pero...tú...bueno...la Doctora Ruíz dijo que no habías dilatado nisiquiera 3 centímetros...dijo que era algo bastante extraño...todos creímos que sangrabas por el bebé, pero no Cármen...-
Escuchaba lo que Carlos decía pero nada era tan importante ni tan relevante como tener a nuestro bebé conmigo.

-Cármen, mi vida-había vuelto a sentarse junto a mí y nuestro bebé-tienes cáncer...y ya está muy avanzado-Carlos comenzó a llorar-por eso perdiste al bebé...al otro-
Sólo había escuchado "cáncer", ¿quién tenía cáncer?...seguía muy mareada y me alegraba tanto tener al bebé aquí, ¿no podía Carlos esperar un poco para platicar?.
-¿quién?-Carlos me miró entre lágrimas abriendo sus ojos como platos.
-¿quién qué Cármen?, ¿no me estás escuchando?-
-¿quién tiene cáncer, amor?-lo miré fijamente-es una noticia terrible-
-Cármen, te has vuelto loca...-Carlos lloraba o reía o un poco de todo, pero no importaba realmente...estaba de nuevo acunándonos a ambos, a Ramiro y a mí.
Ramiro era un lindo nombre para nuestro bebé.


Enero 31

Las náuseas empeoraban cada día. Ahora mi cama estaba pegada a la puerta del baño. Ramiro era cada día más hermoso y no lloraba casi nunca, era tan adorable como su padre. Hoy me había despertado sintiéndome especialmente mal.

-déjame llevarte al hospital Cármen-Carlos acariciaba mi mano con las suyas-por favor nena-
-no amor, no discutamos eso otra vez, quiero estar aquí hasta que mi cuerpo ya no aguante ni un suspiro-
-pero Cármen...podrías...-
-¿vivir un poco más?-
-no digas eso...-
-el precio es muy alto Carlos, yo ya no tengo remedio...-resultaba gracioso hablar de mi inminente muerte.
-te amo Cármen-Carlos se abrazó a mí y era tan lindo tenerlo ahí...

Sonó el timbre, debía de ser Rosa, venía todas las mañanas a ayudarme con Ramiro para que Carlos estuviera más tranquilo en el trabajo.

-hola Rosa, pasa-Carlos venía detrás de ella para despedirse de mí y de Ramiro-
-hola amiga, ¿sigue dormido mi angelito?-
Estaba muy cansada para contestar, yo sé que Rosa entendería.
-me voy amor, vuelvo para comer ¿sí?-me besó y me acercó hasta su pecho-trata de portarte bien ¿de acuerdo?-rió y volvió a besarme. Luego fué hasta la cuna y le hizo cariños a Ramiro.

-sigo sin entenderlo Cármen-ahí iba Rosa otra vez, apenas Carlos desaparecía de su vista y comenzaba la misma cantaleta-¿cómo puede alguien tan joven estar muriendo de cáncer?-
adiós Rosa!, ¡te amo nena!, ¡cuida de mamá campeón!-Carlos gritó desde la puerta y ensegida se oyó un portazo. Nunca esperaba respuesta.
-¡¿cómo es eso posible amiga?!. Ésto no debería de estar sucediendo-Rosa empezaba a llorar, tenía que intervenir, pero Ramiro acató las órdenes de su padre y comenzó a quejarse.
-¿ya despertó mi bebé?-Rosa voló hasta la cuna y dejó a mi bebé junto a mí-voy a calentar su leche Cármen, no tardo-mi amiga...la mejor...la tonta de Rosa enjugó sus lágrimas y salió para la cocina.

Sentí calambres por todas las piernas, me dolía la cabeza y me ardían los pulmones, ¿era eso físicamente posible?
-ven pequeñito, es hora de comer-Rosa era muy buena en eso de los niños. Tomó a Ramiro en brazos y se sentó en la mecedora que Carlos me había regalado la Navidad pasada.
Mi bebé comía tranquilamente mientras las punzadas ascendían hasta mi vientre para convertirse en un -espantosamente doloroso-cólico.

-ay!...-las náuseas volvían con más fuerza.
-¿qué pasa Cármen?, ¿te duele mucho?-Rosa me miraba con evidente preocupación-nada más deja que el niño se acabe la leche y te inyectó, ¿sí amiga?-
-no te preocupes Rosa, deja que mi chiquito coma-

Sentí la bajada de flujo entre mis piernas y palidecí nada más de imaginar que no sería el maldito cáncer lo que terminaría matándome.
Alcé temblorosamente las sábanas azules tan lindas que Carlos había puesto ayer después de que empapé las otras con mis constantes sangrados. La sangre corría profusamente...la mancha ya llegaba por poco a mis rodillas.

-Rosa-
-¿qué pasó Carmencita?, Ramiro ya se acabó la leche, deja preparo la inyección y...-
-no, no importa-me aclaré la garganta-ya no me duele tanto, pero se me acaba de antojar un mango-¿un mango?, ojalá que Rosa me crea...-¿me compras uno?, Carlos dejó dinero en la repisa de la sala-
-sí Cármen...no importa, ¿segura que no quieres la inyección?-
-no Rosa, deberas, llévate al niño, tápalo bien , ¿sí?- ya lo estaba envolviendo...
-vamos Ramirito, mami está milagrosamente hambrienta-Rosa me sonrió al salir de la habitación-¡no tardamos!-

Justo a tiempo...la sábana con la que ocultaba la mitad de mi cuerpo ya se estaba tiñendo de rojo. No dejaba de dolerme, el dolor ya era un ente con vida propia que me tenía escondida en sus entrañas, olía horrible, apestaba de verdad. El olor sólo aumentaba mis crecientes náuseas. Quise levantarme para vomitar y hacer de mi cama un batido de inmundicia humana, pero mi cuerpo no me respondió y mi boca se abrió para dejar salir lo que sea que tuviera dentro. Quise mover mi cara pero reaccioné muy tarde y cuando lo hice sólo escupí entre tos, flemas teñidas de rojo, aspiré con fuerza para dejar de toser o para hacerlo con mas ganas, pero sólo conseguí traer de vuelta lo que salió por la boca. Ya no entraba aire por ningún lado, volví a sentir punzadas en todo el cuerpo y mi cuarto comenzó a dar vueltas y a ir de arriba a abajo. Aspiré con fuerza ante la falta de aire, pero no sentí ningún alivio. Tosí, me sacudí, todo daba vueltas. Cerré los ojos y quise volver a abrirlos, pero se sentía tan bien. Ya no estaba mareada. Podría dormir un poco antes de que Rosa volviera y tuviéramos que limpiar mi desastroso muladar...

lunes, 9 de marzo de 2009

parte 4

Noviembre 23

Carlos había acercado mi cama al gran ventanal de la sala. Nuestro departamento en ese edificio de Tlatelolco parecía ahora más distante del piso de lo que lo había parecido hace 2 años cuando Carlos y yo nos casamos.
Yo tenía entonces 20 años y Carlos 24.

Había dejado de ir definitivamente al escuela. Todas las tardes después del trabajo, Carlos iba a la Facultad y traía nuevos libros que revisar y más tareas que hacer. Los maestros habían aceptado que acabara el semestre en casa, con la condición de que asistiera a los exámenes finales.

-Hola Cármen- Carlos besó mi frente al pasar junto a mí-¡hoy no tienes tarea!-gritó con evidente alegría desde la que solía ser nuestra habitación.
-¿y es una buena noticia?-la tarea era lo único que me mantenía ocupada, ¿por qué Carlos se alegraba tanto?. Intenté sentarme en la cama sin mucho éxito, mientras Carlos salía del cuarto y entraba al baño.

-eso depende-dijo sentándose al borde de la cama y tirando de mí para sentarme en sus piernas.
-¿de qué depende?-le dí besos por toda la cara.
Carlos sonrió y torció la boca.
-me haz dado mucha lata últimamente-
-ja ja ja-dije con fingida indignación
-y no tengo ganas de preparar comida hoy, ni de dejarte aquí mientras salgo en busca de provisiones- rió muy bajo y me besó tiernamente.
-puedo prepararte algo si así lo prefieres-comprendí que Carlos estaba reclamando un poco de atención, lo había tenido en completo abandono durante los últimos meses. Me desprendí de sus brazos y acumulé la suficiente fuerza para ponerme en pie y milagrosamente llegué a la cocina.
-anda!, pide lo que quieras que yo haré lo posible-reí para disimular el pesar que llenaba mi cuerpo y ahora también mi mente.
-mmm...déjame lo pienso...mmm...-Carlos llegó hasta la cocina y tomó mis manos-hoy se me antoja...-dijo lentamente-que te pongas ese pantalón de maternidad que compramos en el Centro, combina bien con la blusa que planché ayer-me abrazó y besó mi cabeza-corre!, ve a cambiarte, prometo no mirar-levantó la mano derecha como boy scout.

Volví del cuarto completando el trajecito petición de Carlos con los hermosos zapatos rosas que él me había regalado en mi cumpleaños.
-te ves muy linda-una enorme sonrisa llenaba la cara de Carlos.
-gracias-caminé hasta él y tomé sus manos-ahora, ¿piensas decirme lo que haré para comer?-
-no-Carlos jaló mi mano hacia la puerta y tomó las llaves del auto-por que no harás nada-.

Fuimos a comer comida corrida, y paseamos -como en los viejos tiempos- tomados de la mano por la Alameda. Me compró un helado y una almohada de las que estaban de moda, esas, con forma de estrella; platicamos mucho y reímos toda la tarde, éramos -nuevamente-como una pareja de novios.


Diciembre 6

Mi semestre había finalizado el Viernes pasado, el Sábado vino Rosa a verme con el pretexto de saber "como me había ido" y volvió el Domingo; llamaba diario desde el Lunes... Carlos llamaba dos veces al día desde el trabajo y volvía corriendo para comer conmigo. Ninguno de los dos lo había admitido hasta el momento pero andaban con una paranoia terrible...hacía tres días que se habían cumplido las 40 semanas de mi embarazo y si mi bebé no daba señales de querer salir pronto, el Sábado lo sacarían por la fuerza.

-hola amor-Carlos llegó tan temprano que yo seguía secándome el cabello sentada en la cama frente al ventanal. Me dió un gran beso y se sentó al lado mío.
-que rico hueles- aspiró con fuerza pegando el rostro a mi cabeza todavía húmeda-¿qué se te antoja comer hoy?-
-lo que sea, pero hazlo tú-giré la cabeza para besarlo lentamente.
-como usted mande-Carlos se fué a la cocina y yo me recosté en la cama, me había sentido repentinamente mareada.


-¿Cármen?, ¡¿Cármen?!, no me hagas ésto otra vez por favor, ¡¡Cármen!!-
Abrí los ojos y Carlos estaba encima de mí con gesto realmente grave, parpadeé un par de veces y él me cargó para acunarme entre sus brazos.
-No vuelvas a hacerlo Cármen por favor, me voy 15 minutos y caes desmayada, no sé si podré soportar ésto una vez más-mecía su cuerpo mientras hablaba sin fijar sus ojos en mí.
-sólo dormía amor, perdóname por preocuparte-alcé la cara para mirar sus ojos.
-no nena, tú no dormías...-me abrazó tan fuerte que el calor de su cuerpo calmó las punzadas entre mis piernas y me sentí soñolienta
-vamos a comer, ¿aún tienes hambre?
-un poco-mentí sonriéndole para no preocuparlo aún más-déjame ir sola hasta la mesa, por favor-lo miré suplicante.
Carlos lo dudó un momento, pero terminó dejándome en el suelo.
-ándale pues, un capricho al día- se fué lentamente detrás de mí y daba la impresión de que esperaba que en cualquier momento me desvaneciera nuevamente.

Jaló la silla para que tomara asiento y en seguida puso frente a mí un humeante plato de spaghetti, se sentó frente a mí con su platillo correspondiente y comenzó a comer.
Seguía un poco mareada y temía vomitar si algo se introducía en mi cuerpo, así que volví a mentir.
-tengo sed Carlos-él alzó rápidamente los ojos-¿me das agua?
-claro cielo-tomó un vaso y dió vueltas con el cucharón a la gran jarra de agua, sentí un tremendo escalofrío por toda la espalda y las punzadas iban de las piernas a la cabeza y de ahí al ombligo...
Carlos ladeó la jarra y el líquido rojo comenzó a deslizarse lentamente dentro del vaso...sentí los labios secos y las piernas calientes...¿por qué salía de mi cuerpo agua de jamaica cómo si yo fuera una jarra?...

-Carlos-
-mmm-dijo él sin perder la concentración en su labor
-estoy...sangrando...-
Carlos abrió los ojos como platos y dejó caer la jarra.

jueves, 19 de febrero de 2009

parte 3

Octubre 2

-lo siento Cármen, este año no vas a ir a la marcha-Rosa había llamado muy temprano para asegurarse de que Carlos me matendría amaarrada a la cama-cuídate amiga, un beso a tí, al bebé y a Carlos.
colgué el auricular y giré la mirada (era lo único que podía girar); Carlos seguía parado en el marco de la puerta.

-¿que pasa amor?,¿Rosa insiste en que te quedes en casa?-avanzó hasta mi humillada corporeidad y se sentó al borde de la cama.
-no te burles, tú mismo quieres dejarme aquí-tomé su mano y miré sus ojos-déjame ir Carlos...te prometo que si me siento mal, no dudaré en volver para acá, la casa está cerca, por favor Carlos, no he faltado un solo año-
Carlos soltó mi mano y se paró frente a la ventana, esperé en silencio que aceptara dejarme ir aunque en realidad sabía que terminaría diciendo que no.

-apenas haz podido ir al escuela, te duele hasta respirar, es más el peso que haz perdido que el que haz ganado...-me miró con sus ojos convertidos en pequeños vitrales-no lo pienso discutir contigo Cármen, es más, nisiquiera deberías ir al escuela, quédate aquí y descansa, traeré algo para comer y pasaré a rentar una película, ¿que te parece?.

Me sentía realmente agotada, mi bebé parecía ser una cría de dragón siendo incubada por un enclenque canario, estaba hambrienta pero mis entrañas no retenían nada, por puro milagro, entre mis constantes regurjitaciones, mi bebé no había salido disparado...era horrible...no podía nisiquiera mantenerme en pie. Carlos había tenido que posponer su hora de comida para salir antes y regresar a casa a tiempo para asegurarse de que llegaba viva al escuela, era una pesadilla...mi bebé no merecía una pesadilla como madre.
Comencé a llorar y asentí con la cabeza.
Carlos me abrazó y balbuceó que todo estaría bien, que traería para mí una cajita feliz, que aunque yo no pudiera comer nada del interior, el juguete completaría la colección...


Octubre 31

-¡Cármen!, ¡¡despierta amor!!, ¡¡CÁRMEN!!-
¿por qué estaba tan repentinamente alterado Carlos?, ¿tenía que despertarme entre gritos?, abrí los ojos y lo ví palidecer, se dejó caer sobre mi pecho y comenzó a llorar. Sentí mi cara y mi cabello húmedos, estaba muy mareada, ¿por qué había sudado tanto?. Quise preguntarle a Carlos que sucedía, pero los párpados me pesaban y las piernas me temblaban. Volví a cerrar los ojos.

-parece que ya está mejor Carlos, trata de calmarte, es su anemia, debe de comer más, se lo vengo diciendo desde el primer mes-reconócí enseguida la voz de la Dra. Ruíz, ¿que hacía ella en mi casa?.
No estaba muy contenta con su presencia, me había dicho que mi bebé era un error..."Precipitaste las cosas Cármen, corres el riesgo de un nuevo aborto o de morir en el intento de ser madre, debiste haber esperado más tiempo"... jamás iba a olvidar esas 25 palabras.
-gracias Doctora, me pegó un buen susto hoy, estaré en contacto con usted, la vemos el sábado en el consultorio-
-ándale Carlos, dale un beso a Cármen de mi parte, adiós-

Carlos deslizó sus manos por mi espalda y depositó mis 50kgs sobre el sillón, un ruido extraño taladraba mis oídos, Carlos avanzó hasta el teléfono y el ruido cesó.

-¿quién es, Carlos?- él me miró estupefacto, parecía feliz de tener frente a sí, aquella extraña visión en la que me había convertido, apenas consiguiendo abrir los ojos y levantar 5 centímetros la cabeza del cojín.
-¿quién es quién, amor?-se puso en cuclillas frente a mí y tomó mi mano.
-¿quién llamó?, oí el teléfono-¿o no?, pudo haber sido simplemente obra del estupor que sentía.
-era la Doctora Ruíz, yo la llamé, quise llevarte hasta allá pero temí que te pusieras peor en el camino-acariciaba lentamente mi frente y mi cabello, Carlos era tan lindo, ¿por qué estab tan cansada?-¿qué pasa?, ¿no recuerdas nada?-
-¿debería?-tanta confusión iba a culminar en mal humor si Carlos no lo explicaba pronto.
-me levanté en la madrugada y no te movías y te hablé y no despertaste- Carlos se incorporó y se echó a reír-te arrojé agua sobre el rostro para que despertaras, perdón amor-no paraba de reír, terminó por contagiarme.

-supongo que hoy tampoco me dejarás ir al escuela-logré sentarme y tomé su mano para que sentara junto a mí.
-supones bien-se limitó a decir, atrayendo mi cuerpo hacia su pecho.

Me sentí torpe todo el día, Carlos llegó un poco más tarde de lo habitual, había ido al café de chinos a comprar comida.
Besó mi frente, y me llevó cargando hasta la habitación...en eso me había convertido...

-Pensé en prepararte algo yo mismo-dijo abriendo los platos frente a mí-pero prefiero abrazarte lo que resta de la tarde-.

domingo, 8 de febrero de 2009

parte 2

marzo 2

No se lo dije ni una sola vez pero estuve enfadada con Carlos toda la semana...era viernes...había llegado el día de hacer las paces y más sí pensaba dejarlo solo toda la tarde y parte de la noche; Rosa y yo habíamos planeado ir a tomar un café para platicar. No la veía desde enero...
Eran las 2, él no tardaba en llegar y yo no tardaba en irme, pero había decidido no ir a la primera clase para hablar con él.

Carlos llegó poco después de las 3...
-¿Cármen?-besó mis labios-vas a llegar tarde-pasó de largo por mi lado y se dirigió al cuarto.
-es que no voy a ir a la primera clase...quería...preparé enchiladas-cuando terminé de hablar, ya estaba parado en el marco de la puerta de nuestra habitación.
-¿que pasó Cármen?, ¿me ignoras toda la semana para hoy quedarte a comer conmigo?-avanzó hacia mí y tomó mis manos.
-no te ignoré Carlos-reí estruendosamente-ven, siéntate a comer, todo está listo-me solté de sus manos y caminé a la cocina.
Carlos hizo caso de mi petición que parecía más bien una orden y se sentó a la mesa, muy atento a cada uno de mis movimientos. Cuando ya todo estaba servido y me había sentado frente a él, volvió a tomar mi mano.

-Cármen-
-mmm?-proferí yo con la boca llena.
-¿vas a decirme de una vez por todas que pasa o que es lo que quieres?-seguramente mi rostro se pintó de mil colores, por que ahora fué Carlos quien rió estrepitosamente.-si no te conociera Cármen, pensaría que te haz vuelto loca-comenzó a comer sin soltar mi mano.
-bueno, es que...hace una semana, ¿recuerdas?, mi cita con la Dra. Ruíz...no preguntaste siquiera cómo me había ido y tú sabes lo importante que es para mí y tú parece que nisiquiera fuera algo vital-¿que estaba diciendo?-Carlos, amor...me molestó tu escasa muestra de interés.
-Cármen, ya lo sabía. Pero...fué doloroso todo el asunto para ambos y sé perfectamente lo que la Dra. Ruíz te dijo, y volver a revivir la escena aquí en casa no nos iba a ayudar a ninguno de los dos-
No supe que decir durante un buen rato.
-Cármen-
-mmm?-tuve un deja vú...
-te amo-soltó mi mano y llevó los platos a la cocina.
-yo también te amo Carlos-

Ese día ya no fuí al escuela y mis planes con Rosa se disiparon.


Abril 30

Como cada día del niño desde que nos conocimos, Carlos me dió un obsequio, como si yo tuviera aún 5 años.
Llegué a casa antes de lo previsto; mi última clase fué pospuesta a petición nuestra. La mayoría de mis compañeras ya son madres y querían llegar a sus casas antes de que sus hijos estuvieran dormidos.

-¿Carlos?, ya llegué amor, ¿dónde estás?-
Carlos salió corriendo de nuestro cuarto con una gran sonrisa en los labios.
-espera!, siéntate ahí en el sillón-señaló el único sillón de la sala que daba al televisor, al tiempo que entrecerraba la puerta del cuarto. Pronto desapareció por la estrecha rendija y yo me dejé caer en el sillón.
Tardó apenas 5 minutos en llamarme.
-¿nena?, ven conmigo-me levantó del sillón y tapó mis ojos con sus enormes manos.
-no los abras aún-dijo liberando mi rostro-lo escuché caminar y remover papeles frente a mí- ¡ya!...ábrelos!-
-¡Carlos!-estaba parado frente a mí con un enorme globo de Rosita Fresita en una mano y sujetando con la otra un paquete envuelto que tenía toda la pinta de ser una muñeca Barbie-¡eres tan lindo!-me lancé a sus brazos-¡te amo!-

Esa noche, sentados en la cama escudriñando mi nueva muñeca, decidí decírselo. Lo había confirmado recién esa mañana.
-gracias Carlos, increíblemente, cada año sigues sorprendiéndome- él sonrió y me besó con extrema delicadeza.
-feliz día del niño-
-amor, hay algo que debo decirte-
-¿debes?-
-y quiero...- tomé su mano
-anda, pues-volvió a besarme-cumple los deberes-
-estoy embarazada-era mejor no pensarlo mucho o terminaría por acobardarme.
Carlos me apretó contra su pecho sin decir nada.

lunes, 2 de febrero de 2009

parte 1

enero 31

Carlos y yo habíamos soñado tanto con ello...parecía increíble que se hubiera derrumbado en tan poco tiempo...
-son cosas que pasan Cármen, ten fe, será posible la próxima vez, un aborto no nos dice nada, tengan paciencia-
-gracias doctor- contestó Carlos escuetamente, no podía dejar de llorar.- vámonos a casa Cármen, preparé crepas esta mañana, tus favoritas-sonrió hacia mí entre todo su llanto.

Yo escuché a Carlos, pero no pude contestar, ¿que iba yo a decirle a ese hombre tan fuerte y cuadrado que rompía en llanto cada vez que posaba sus pequeños ojos sobre mí?

Todo parecía cubierto por bruma, nada estaba claro...

-¿Carlos?-atiné a decir
-sí amor, ¿que pasa?- dijo él con evidente preocupación
-perdí al bebé...-
-lo volveremos a intentar...duerme, ya estás en casa- besó mi frente y salió lentamente del cuarto.



febrero 20

Salí tarde de la escuela por 2a vez en la semana y apenas era martes...Carlos iba a matarme...
-¡maldito celular!-no había dejado de sonar durante mi última clase, no pude contestar una sola vez...seguramente era Carlos.
-¿hola?-esperé mientras Carlos se quejaba...-lo siento amor, estaba en clase, ya voy para allá, estoy en Balderas...yo también te amo, espérame a cenar, bye!-

Salí del metro y Carlos esperaba parado en el andén, hacía lo mismo siempre que salía tarde de clases, nunca ninguno de los 2 lo pedía o lo comentaba. Era un acuerdo implícito.

-hola amor, lo siento, la última clase se alargó un poco y ya sabes que la línea verde a éstas horas es un horror...-Carlos calló mi parloteo con un beso, mientras deslizaba mi mochila por mi brazo con suavidad.
-eres un encanto!,¿qué viste en mí eh?-
Carlos sonrió y tomó mi mano
-vamos, la cena te espera-
-ok...me muero de hambre-
Carlos me miró de reojo y sonrió; yo no pude contener mi risa loca...


febrero 24

-¿Cármen?-Carlos aún dormía cuando salí del baño-¿qué haces despierta tan temprano?, es sábadooo-dijo entre bostezos.
-buen día Carlitos-se hacía tarde, volé del baño a la cocina y de regreso- hoy es mi cita con la ginecóloga, ¿no lo recuerdas?-
-ah...-dijo Carlos y hundió la cabeza entre las almohadas.

Carlos prefería no acompañarme, prefería de hecho, ni siquiera enterarse de todo lo relacionado conmigo y citas médicas...no lo culpo.

-al rato regreso, ok?, ya levántate flojo!-besé su cabeza antes de ir hacia la sala, seguía hundido entre las almohadas.

El consultorio de la Dra. Ruíz no estaba muy lejos, así que llegué caminando y de hecho, 5 minutos antes de la cita, tuve tiempo de llamar a Carlos.

-¿ya despertaste flojo?, sí ya llegué, eh...soy la siguiente. No, no, no, en serio, regreso sola, no importa, date un baño ¿sí?, quiero ir por ahí esta tarde, ok un beso, te veo más tarde.

Regresé caminando a casa mientras pensaba en lo que la Dra. Ruíz había dicho: "todo va bien Cármen, debes esperar un poco más, el aborto está muy reciente"...bla bla bla...el mismo discurso de la última vez...mi próxima cita era hasta el mes siguiente...