Santiago
Era el cumpleaños de Malena, y tenía pensado decirle todo...era una buena idea festejar por primera vez su cumpleaños diciéndole que me gustaba...eso, o ya me había vuelto loco.
El año pasado ni siquiera la felicité ¡ja!, apenas nos empezábamos a hacer amigos y no supe si no hasta después. Tenía que recompensarla por el año perdido.
-"Malena...yo quería decirte que lo he pensado mucho y me decidí a decirte que la neta yo no te quiero como amiga, y ya sé que tu a mí si pero para que seguirme haciendo menso cuando la verdad es que me gustas, y mucho"-
Me había pasado toda la tarde anterior ensayando diálogos para decírselo pero nada me gustaba, o se oía muy niña o muy cursi o todo al mismo tiempo. ¡¡No era posible que decirle "me gustas" a una niña fuera tan increíblemente difícil!!
Aunque la verdad, es que no era cualquier niña...era Malena, era ella y no otra y yo quería meter mi cabeza entre las almohadas y no ir a la escuela.
Se lo escribí. Compré una tarjeta de cumpleaños de Snoopy y se lo escribí: "¡¡Feliz cumpleaños Malena!!, disfruta el día, te quiero mucho ¿lo sábes verdad?
Yo sé que no es la mejor forma de decírtelo nena, pero el otro día, mirándote jugar voley, lo noté: eres la onda Malena, me gustas mucho."
Santiago Gómez Vela
Esa sí era una buena idea, además no tendría que ver su rostro cuando se lo dijera.
Era fácil darle regalos a Malena; ya había acertado con el suéter beige en Navidad y esperaba que el enooooooorme peluche de Snoopy le agradara, era mujer y a todas las mujeres les gustan los peluches ¿o no?
Legué temprano a la escuela para que no me viera llegar con la bolsota de regalo, y cuando por fin llegó, sus amigas la interceptaron en la puerta del salón, ¡¡FELIZ CUMPLE AMIGAAAAA!!, gritaron todas al mismo tiempo y no pude evitar pensar en mí mismo hace un año cuando ella me hizo vivir la misma escena.
Y entonces vinieron a mi mente todas las cosas que habíamos vivido en ese primer año de Preparatoria, todas las veces que ella era la única en ir a verme jugar, las veces que peleamos y las veces que trabajamos juntos, todas esas veces que fuimos juntos a tantos lugares...y me acobardé. Me dió miedo perder todo eso y arranqué del regalo la tarjeta de snoopy y me dieron ganas de abrir una grieta en el piso para que no la viera nunca...
-Feliz cumpleaños Malena-
había conseguido llegar hasta a mí, llena de confeti y bolsitas de regalo
-¡¡Gracias amiguito!!-
-toma, te traje algo-
la abracé, queriéndola y odiándola con todas mis fuerzas por ser tan linda. Y la razón para ambos sentimientos era la misma...
-¡¡¡no manches Santi!!!, está todo lindo, gracias amigo, eres la onda-
Me abrazó muy fuerte, en un abrazo que duró un segundo y volteó con sus amigas que me miraban con cara de mensas tratando de imaginar por que le había regalado algo de semejante longitud a "mi amiga".
Magdalena
Todavía me acuerdo que hace un año Santi y yo apenas nos empezábamos a llevar bien y ni siquiera supo que día era mi cumpleaños. Sólo esperaba que ahora que ya lo sabía, no lo olvidara.
Legué tarde a la Escuela por que mi papá me llevó ese día y me confié por que íbamos en carro, entré corriendo y apenas dí la vuelta para llegar al salón cuando escuché que mis amigas gritaban: ¡FELIZ CUMPLE AMIGAAA!, todas juntas, pero no escuché ninguna voz de hombre...¿dónde estaba Santiago?
Mis amigas me llenaron de confeti y de abrazos para dejarme entrar al salón y ver a Santiago, ahí estaba, parado en la ventana con un gesto entre feliz y mareado. Se veía pálido en verdad, andaba súper raro en los últimos días; ya habría tiempo de platicar.
-Feliz cumpleaños Malena-
-¡¡Gracias amiguito!!-
-toma, te traje algo-
Santiago me abrazó y me dió una bolsa grandísima de regalo, me apretó más de lo normal pero supuse que lo hacía por que era mi cumpleaños, me dijo "te quiero" y me soltó.
Abrí el regalo y era un Snoopy que me llegaba a la cintura. ¡¡Era hermoso!!
-¡¡¡no manches Santi!!!, está todo lindo, gracias amigo, eres la onda-
Lo abracé queriendo llorar por que eran esas cosas las que me confundían...no solo el regalo, no solo el "te quiero", no solo el abrazo, no solo su sonrisa y sus ojos tristes, si no el conjunto de todo. Todo Santiago. Todo él me confundía y era demasiado para mí.
Yo necesitaba decirle que me gustaba...por que era verdad, me gustaba y mucho y me hacía mensa yo sola queriendo negarlo.
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