Santiago
Mi cumple cayó en Sábado y eso me alegraba. No tenía ganas de ir a la escuela, y menos en mi cumpleaños, no tenía ganas de hacer nada y tampoco quería ver a nadie, quizá, solo a Malena.
Me había dicho un día antes desde que llegamos a la escuela que quería hablar conmigo y al principio me preocupé y pensé en automático que quizá estaba molesta por algo. Repasé en mi mente todo lo que había hecho el jueves, luego el miércoles...el martes y el lunes...Según yo no había hecho nada como para provocar que ella estuviera molesta o sentida, pero la verdad es que con Malena, nunca acertaba, ella a veces se enojaba por todo y otras veces se reía de todo. Era muy rara.
-¿ya me vas a decir Malena?
-¡¡ahorita!!, jajajaja ni sábes lo que te voy a decir y ya estás de desesperado-
¡¡POR ESO MISMO ESTOY DESESPERADO!!
-no manches Malena, si supiera lo que me vas a decir no te estaría preguntando-
-es lo mismo-
¡¡¿qué?!!
Me estuvo dando largas todo el día hasta que logró hartarme y decidí que ya no quería que me dijera nada, ni hoy ni nunca. Si yo quisiera decirle algo, simplemente se lo diría sin anunciárselo un siglo antes y sin evadirla en cada oportunidad.
-ven Santi, acompáñame a sacar unas copias-
-¿ahorita? es que vamos a echar reta con los del A-
-sí andale, antes de que llegue la de Derecho-
-¡ay Malena! es que vamos a jugar-
Supuse que quería que la acompañara para que me volviera a anunciar su "gran noticia" y por eso me resistí a ir.
-andale Santiaguito, y te digo ¿va?-
-no Malena, neta, ya quedé para la reta-
Me dí la vuelta y apenas ví la cara que ponía Malena, yo creo que no se esperaba que le dijera que no, ya me empezaba a arrepentir por que eso sí ameritaba que se enojara y aunque había conseguido hartarme no quería que se enojara conmigo. Volví a darme la vuelta pero Malena ya no estaba ahí paradita con cara de enojo...ya se había ido a sacar copias y sin mí...
No me habló en toda la clase y a la salida corrió al baño con todas sus amigas pero dejó su mochila en el salón y entonces decidí esperar a que volviera.
-¿estás enojada?-
-no-
-¿y ya en serio?-
-es en serio-
-¿segura?-
-no manches Santiago, te viste bien mal, nunca eres así conmigo, ¿como no quieres que me enoje?-
-pues es que tú, llevas todo el día diciéndome que me vas a decir algo y no me dices-
-¿y eso qué?, yo te iba a decir cuando fuéramos por las copias y no quisiste, eres un payaso-
-ya no te enojes, ya mejor dime, ándale-
-no manches-
-oooo, ¿no me vas a decir?-
-ya no tiene caso-
-¿y tú como sábes?-
-¡¡¡por que sí!!!, ya no quiero decirte nada-
-como quieras entonces, mañana te espero en la casa, mi mamá va a hacer pozole creo, si quieres que te vea en algún lado me avisas temprano ¿va?, ya me voy por que hoy hay entrenamiento-
Le dí un beso en la mejilla y me dí cuenta de que estaba llorando, se había agachado y no me dijo nada, ni siquiera adiós.
No tenía sentido que llorara, pero no me gustaba verla así en ningún momento y menos pensando que probablemente, era mi culpa...
Y ahora estaba tirado en mi cama pensando que Malena era muy rara y que yo nunca terminaba por entenderla, pero aun así ella me gustaba y quería que fuera mi novia.
Magdalena
Ya me había decidio a decirle a Santiago que me gustaba, pero él lo arruinó todo. Después de todo lo que yo había pensado y el miedo que me daba decírselo, él lo echó a perder.
Ese día llegamos al escuela y le dije que quería decirle algo y puso cara de espanto. La verdad es que me divertía verlo así por que eso significaba que sentía haber echo algo mal.
Todo el día me molestó pidiéndome que le dijera, y todas las veces le pedí que tuviera paciencia, le iba a decir de cualquier manera.
-¿ya me vas a decir Malena?
-¡¡ahorita!!, jajajaja ni sábes lo que te voy a decir y ya estás de desesperado-
Ya para ese momento había vuelto a acobardarme y a imaginar que Santiago me odiaría si supiera que me gustaba.
-no manches Malena, si supiera lo que me vas a decir no te estaría preguntando-
-es lo mismo-
¡¡¿qué le había dicho?!! Ni siquiera hablaba con coherencia.
Me quedé pensando que no era muy lógico que Santi me odiara por decirle la verdad, además todas mis amigas creían que yo también le gustaba. Era mejor que se lo dijera de una buena vez.
-ven Santi, acompáñame a sacar unas copias-
-¿ahorita? es que vamos a echar reta con los del A-
-sí andale, antes de que llegue la de Derecho-
-¡ay Malena! es que vamos a jugar-
-andale Santiaguito, y te digo ¿va?-
-no Malena, neta, ya quedé para la reta-
No dijo nada más y se dió la vuelta. Sentí horrible y me dieron muchas ganas de llorar. No era posible que fuera tan grosero...
Quizá así tenía que ser, quizá las cosas habían sucedido de esa forma para que yo no pudiera decirle nada por que yo a él no le gustaba y lo mejor era que siguiéramos siendo amigos.
Me limpié la cara y me fuí a sacar mis copias.
Ojalá que perdiera la reta.
No pude hablarle en toda la clase, si lo veía a los ojos, no iba a poder evitar llorar de nuevo. Era un tonto y aunque yo lo sabía, aún así me gustaba. Él era único...
Andrea me mandó un papelito preguntándome "¿que tienes?", y no le contesté pero justo cuando sonó el timbre y la maestra salió del salón, corrí hacia el baño tomándola de la mano, Fanny nos siguió, corriendo ella también.
Les conté lo que había pasado y ambas coincidieron en que no debía decirle nada, él se había portado súper mal sin razón aparente. Volví al salón por mi mochila y Santiago estaba sentado en mi banca con su mochila y la mía en las piernas. Andrea y Fanny me dejaron sola y volvieron a pedirme que no le dijera nada...
-¿estás enojada?-
-no-
-¿y ya en serio?-
-es en serio-
-¿segura?-
-no manches Santiago, te viste bien mal, nunca eres así conmigo, ¿como no quieres que me enoje?-
-pues es que tú, llevas todo el día diciéndome que me vas a decir algo y no me dices-
-¿y eso qué?, yo te iba a decir cuando fuéramos por las copias y no quisiste, eres un payaso-
-ya no te enojes, ya mejor dime, ándale-
-no manches-
-oooo, ¿no me vas a decir?-
-ya no tiene caso-
-¿y tú como sábes?-
-¡¡¡por que sí!!!, ya no quiero decirte nada-
-como quieras entonces, mañana te espero en la casa, mi mamá va a hacer pozole creo, si quieres que te vea en algún lado me avisas temprano ¿va?, ya me voy por que hoy hay entrenamiento-
Y se fué. Se fué a su cochino entrenamiento sin siquiera preguntarme si iba a ir con él como cada viernes. Santiago me hacía llorar y yo ya no estaba tan segura de querer decirle que me gustaba.
lo que sigue! lo que sigue!!
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