-Oye Malena, vamos al rato a buscar el disco ese que dijiste-
-¿cuál?-
-el de la canción que me pasaste-
-¡ah!, sí, vamos, pero a donde-
-pues no sé, a la Plaza Malinalco ¿no?-
-sí, si quieres, espérame que me habló Luis desde hace rato y no fuí-
Malena se fué corriendo a encontrarse con Luis que estaba sentado en la banca de enfrente junto con Andrea y Fanny.
Ya se le había pasado el enojo de la semana pasada y todo marchaba bien. Como debía de ser.
El día de mi cumpleaños llegó tan tarde que creí que no iría, pero al fin llegó, con una playera de los "Stone Temple Pilots", ¡¡ella ni siquiera los conocía!!, no sé como le hizo para encontrar la playera. Lo cierto era que me había encantado y ella lo sabía.
Luis no me caía muy bien, siempre hacía bromas estúpidas y alardeaba de ser muy fuerte, yo no sé por que las niñas de la escuela lo seguían tanto cuando en realidad, era un tarado. Pero era novio de Andrea, si quería estar cerca de Malena, tenía que soportarlo.
Saliendo de la última clase esperé a Malena para que fuéramos a buscar el dichoso disco de la música tan excesivamente rara que a ella le gustaba.
Y cuando entramos en la tienda, corrió hasta un estante y me lo entregó en las manos sonriendo como una niña pequeña. Como sólo ella sabía sonreír.
-es éste, no sabía que te había gustado tanto la canción amigo-
-pués...ya vés- le devolví la sonrisa y tomé el disco sintiendo un miedo terrible.
Sentí miedo de Malena, de su sonrisa de niña y sus ojos extraños.
Pagué el disco y la invité a ir por un helado. Ella pidió de chicle -para variar- y yo no podía pensar en nada y terminé pidiendo el primer sabor que ví a través del cristal del congelador.
-¡¿cajeta?!, ¡¡pero sí odias la cajeta!!-
-sí pero en helado no sabe igual-
...sabía peor...
-jajajajajajaja, ¡no manches Santi!, sí quieres te lo cambio-
-no Malena, gracias, en serio que sí me gusta en helado-
-no te creo nada Santi, jajajajajaja,pero bueno...tortúrate tú por que mi helado es el más rico de todos-
-¿como sábes que es el más rico si nunca pides de otro? jajajajaja-
Era divertido platicar con Malena, todo era divertido; incluso comerme aquél desastroso helado no fué tan difícil.
-Malenita...- le sonreí deseando que sonriera ella también, ya sólo sonreía para ver su sonrisa...estaba grave...
-Santiaguito...-
-¿quieres ser mi novia?-
...
Magdalena
-Oye Malena, vamos al rato a buscar el disco ese que dijiste-
-¿cuál?-
Santi y yo estábamos tirados en el pasto viendo la vida pasar. Era divertido y ya se había convertido en rutina de todos los viernes durante el receso. Ya ni siquiera me acordaba de nuestra última pelea, no deseaba estar enojada con él más tiempo.
-el de la canción que me pasaste-
-¡ah!, sí, vamos, pero a donde-
-pues no sé, a la Plaza Malinalco ¿no?-
-sí, si quieres, espérame que me habló Luis desde hace rato y no fuí-
Me paré y fuí corriendo para ver que quería el novio de mi amiga. Jamás entendí que le vió Andrea, era "un tarado" a decir por Santi y a mi me caía súper mal. Pero sí quería estar cerca de mi amiga tenía que soportarlo y omitir todos mis comentarios sobre él.
Quería que fuéramos al "Aro", un billar que de billar no tenía nada, para que conociera a sus amigos.
Andrea estaba aferrada con la idea de que Fanny y yo nos hicéramos novias de los amigos de Luis para que "saliéramos todos juntos". Yo me había resistido con todas mis fuerzas pero Fanny ya se había contagiado de entusiasmo y ahora eran tres los que me hostigaban para ir con ellos ese día.
Muy para mi fortuna y sin saberlo siquiera, Santiago, mi amiguito, me había salvado. Me excusé diciendo que había quedado de ir con él a conseguir un disco y que era necesario que yo fuera pr que él "no conoce ni la portada, está bien sonso".
Me sentí mal por ofender a Santi pero así,al menos Andrea y Fanny creerían que sí tenía ganas de ir pero que no podía abandonar al "sonso" que tenía por amigo.
Fuimos por el disco y luego por un helado, Santiago andaba en otro planeta...
Tan en otro planeta andaba que no sólo había comprado el disco de "Austin tv", si no que encima había pedido helado de cajeta. El único alimento sobre el mundo que conseguia hacer que mi amigo vomitara.
Sentados en una banquita de la Plaza, nos pusimos a platicar de todo y de nada como hacíamos siempre.
-Malenita...-
Santi sonrió y lo miré a la cara devolviéndole la sonrisa.
-Santiaguito...-
-¿quieres ser mi novia?-
...un NO fuerte y estruendoso se cruzó por mi mente y agolpó contra mi garganta luchando contra el SI igual de potente que cruzaba por mi estómago y mis cosquillas matutinas...
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