Octubre 2
-lo siento Cármen, este año no vas a ir a la marcha-Rosa había llamado muy temprano para asegurarse de que Carlos me matendría amaarrada a la cama-cuídate amiga, un beso a tí, al bebé y a Carlos.
colgué el auricular y giré la mirada (era lo único que podía girar); Carlos seguía parado en el marco de la puerta.
-¿que pasa amor?,¿Rosa insiste en que te quedes en casa?-avanzó hasta mi humillada corporeidad y se sentó al borde de la cama.
-no te burles, tú mismo quieres dejarme aquí-tomé su mano y miré sus ojos-déjame ir Carlos...te prometo que si me siento mal, no dudaré en volver para acá, la casa está cerca, por favor Carlos, no he faltado un solo año-
Carlos soltó mi mano y se paró frente a la ventana, esperé en silencio que aceptara dejarme ir aunque en realidad sabía que terminaría diciendo que no.
-apenas haz podido ir al escuela, te duele hasta respirar, es más el peso que haz perdido que el que haz ganado...-me miró con sus ojos convertidos en pequeños vitrales-no lo pienso discutir contigo Cármen, es más, nisiquiera deberías ir al escuela, quédate aquí y descansa, traeré algo para comer y pasaré a rentar una película, ¿que te parece?.
Me sentía realmente agotada, mi bebé parecía ser una cría de dragón siendo incubada por un enclenque canario, estaba hambrienta pero mis entrañas no retenían nada, por puro milagro, entre mis constantes regurjitaciones, mi bebé no había salido disparado...era horrible...no podía nisiquiera mantenerme en pie. Carlos había tenido que posponer su hora de comida para salir antes y regresar a casa a tiempo para asegurarse de que llegaba viva al escuela, era una pesadilla...mi bebé no merecía una pesadilla como madre.
Comencé a llorar y asentí con la cabeza.
Carlos me abrazó y balbuceó que todo estaría bien, que traería para mí una cajita feliz, que aunque yo no pudiera comer nada del interior, el juguete completaría la colección...
Octubre 31
-¡Cármen!, ¡¡despierta amor!!, ¡¡CÁRMEN!!-
¿por qué estaba tan repentinamente alterado Carlos?, ¿tenía que despertarme entre gritos?, abrí los ojos y lo ví palidecer, se dejó caer sobre mi pecho y comenzó a llorar. Sentí mi cara y mi cabello húmedos, estaba muy mareada, ¿por qué había sudado tanto?. Quise preguntarle a Carlos que sucedía, pero los párpados me pesaban y las piernas me temblaban. Volví a cerrar los ojos.
-parece que ya está mejor Carlos, trata de calmarte, es su anemia, debe de comer más, se lo vengo diciendo desde el primer mes-reconócí enseguida la voz de la Dra. Ruíz, ¿que hacía ella en mi casa?.
No estaba muy contenta con su presencia, me había dicho que mi bebé era un error..."Precipitaste las cosas Cármen, corres el riesgo de un nuevo aborto o de morir en el intento de ser madre, debiste haber esperado más tiempo"... jamás iba a olvidar esas 25 palabras.
-gracias Doctora, me pegó un buen susto hoy, estaré en contacto con usted, la vemos el sábado en el consultorio-
-ándale Carlos, dale un beso a Cármen de mi parte, adiós-
Carlos deslizó sus manos por mi espalda y depositó mis 50kgs sobre el sillón, un ruido extraño taladraba mis oídos, Carlos avanzó hasta el teléfono y el ruido cesó.
-¿quién es, Carlos?- él me miró estupefacto, parecía feliz de tener frente a sí, aquella extraña visión en la que me había convertido, apenas consiguiendo abrir los ojos y levantar 5 centímetros la cabeza del cojín.
-¿quién es quién, amor?-se puso en cuclillas frente a mí y tomó mi mano.
-¿quién llamó?, oí el teléfono-¿o no?, pudo haber sido simplemente obra del estupor que sentía.
-era la Doctora Ruíz, yo la llamé, quise llevarte hasta allá pero temí que te pusieras peor en el camino-acariciaba lentamente mi frente y mi cabello, Carlos era tan lindo, ¿por qué estab tan cansada?-¿qué pasa?, ¿no recuerdas nada?-
-¿debería?-tanta confusión iba a culminar en mal humor si Carlos no lo explicaba pronto.
-me levanté en la madrugada y no te movías y te hablé y no despertaste- Carlos se incorporó y se echó a reír-te arrojé agua sobre el rostro para que despertaras, perdón amor-no paraba de reír, terminó por contagiarme.
-supongo que hoy tampoco me dejarás ir al escuela-logré sentarme y tomé su mano para que sentara junto a mí.
-supones bien-se limitó a decir, atrayendo mi cuerpo hacia su pecho.
Me sentí torpe todo el día, Carlos llegó un poco más tarde de lo habitual, había ido al café de chinos a comprar comida.
Besó mi frente, y me llevó cargando hasta la habitación...en eso me había convertido...
-Pensé en prepararte algo yo mismo-dijo abriendo los platos frente a mí-pero prefiero abrazarte lo que resta de la tarde-.
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