Santiago
¡¡Vamos Malena!!, ¡¡responde!! ¡¡dí algo!! ¡¡lo que sea!!...bueno, sí vas a decir algo, que de preferencia sea un sí. ¡¡Pero dí algo pronto!!
-oye Santi...-
-¿que pasó?, si no qieres no me digas nada ahorita, pero...-
-no, no es eso, es sólo que estoy...un poco confundida-
No supe que decir durante un buen rato y Malena también permaneció callada. Esos silencios incómodos que tanto dice sufrir la gente, cobraron sentido para mí en ese par de minutos. ¡¡Vamos Malena!!, ¡¡dí algo!!
-yo entiendo sí estás confundida Malena, te quiero mucho y no quiero que sientas que te presiono, pero...-
-¡¡yo también te quiero mucho!!-
Malena me abrazó con una enorme sonrisa en los labios. Yo, la verdad, es que no la entendía...jamás lo había hecho y en éste preciso momento, mucho menos. Pero quería hacerlo, en realidad quería entenderla. Malena era por entero una niña que merecía la pena entender. Aunque me tardara cien años...
-sí quiero...-
No fué necesario que dijera nada más. Le sonreí y le dí el peor beso que pude haber dado en toda mi vida: me temblaban las manos, me sudaba la espalda y tenía miedo de ella y de su sonrisa indeleble.
Magdalena
¡¡¿Qué le digo?!! Jamás había sido tan difícil pensar en algo que decirle a Santiago, pero hoy, justo hoy había decidido decir eso que yo no creí que fuera a decir nunca.
Así que yo también le gusto...¡bueno!, eso ya no importaba tanto, bueno sí, pero no de la misma forma.
Tenía que decirle algo pronto, por que Santiago me miraba como si fuera a desmayarse en cualquier instante.
-oye Santi...-
-¿que pasó?, si no qieres no me digas nada ahorita, pero...-
-no, no es eso, es sólo que estoy...un poco confundida-
¡¡En serio le gustaba!! ¡¡De verdad lo había dicho!!, pero aun así...me daba miedo...él me daba miedo...¿que iba a pasar si yo le decía que sí?
-yo entiendo sí estás confundida Malena, te quiero mucho y no quiero que sientas que te presiono, pero...-
¡¡Santiago en verdad me quería!! Sin duda yo iba a decirle que sí.
-¡¡yo también te quiero mucho!!-
Lo abracé lo más fuerte que pude y quise no soltarlo más. Yo quería ser su novia, y lo más importante era que él también quería ser mi novio.
Aún abrazada a él, le dije que "sí", así de simple, y Santiago me zafó de su abrazo, me sonrió y me dió el beso más tierno que pudo haberme dado nunca.
Éramos novios por fin. Y ya nada iba a ser como antes.
Al fin se hicieron novios!!!! n____________n
ResponderEliminarNo todos los hombres son tan tontooooos! jajajajajajajaja!
:X
la ardida no vino pero vine yo!
♥_♥ amo cómo me entretienes con tus historias