sábado, 30 de enero de 2010

Décimo sexta parte

Santiago


¡¡Vamos Malena!!, ¡¡responde!! ¡¡dí algo!! ¡¡lo que sea!!...bueno, sí vas a decir algo, que de preferencia sea un sí. ¡¡Pero dí algo pronto!!

-oye Santi...-
-¿que pasó?, si no qieres no me digas nada ahorita, pero...-
-no, no es eso, es sólo que estoy...un poco confundida-

No supe que decir durante un buen rato y Malena también permaneció callada. Esos silencios incómodos que tanto dice sufrir la gente, cobraron sentido para mí en ese par de minutos. ¡¡Vamos Malena!!, ¡¡dí algo!!

-yo entiendo sí estás confundida Malena, te quiero mucho y no quiero que sientas que te presiono, pero...-
-¡¡yo también te quiero mucho!!-

Malena me abrazó con una enorme sonrisa en los labios. Yo, la verdad, es que no la entendía...jamás lo había hecho y en éste preciso momento, mucho menos. Pero quería hacerlo, en realidad quería entenderla. Malena era por entero una niña que merecía la pena entender. Aunque me tardara cien años...

-sí quiero...-

No fué necesario que dijera nada más. Le sonreí y le dí el peor beso que pude haber dado en toda mi vida: me temblaban las manos, me sudaba la espalda y tenía miedo de ella y de su sonrisa indeleble.


Magdalena

¡¡¿Qué le digo?!! Jamás había sido tan difícil pensar en algo que decirle a Santiago, pero hoy, justo hoy había decidido decir eso que yo no creí que fuera a decir nunca.
Así que yo también le gusto...¡bueno!, eso ya no importaba tanto, bueno sí, pero no de la misma forma.
Tenía que decirle algo pronto, por que Santiago me miraba como si fuera a desmayarse en cualquier instante.

-oye Santi...-
-¿que pasó?, si no qieres no me digas nada ahorita, pero...-
-no, no es eso, es sólo que estoy...un poco confundida-

¡¡En serio le gustaba!! ¡¡De verdad lo había dicho!!, pero aun así...me daba miedo...él me daba miedo...¿que iba a pasar si yo le decía que sí?

-yo entiendo sí estás confundida Malena, te quiero mucho y no quiero que sientas que te presiono, pero...-

¡¡Santiago en verdad me quería!! Sin duda yo iba a decirle que sí.

-¡¡yo también te quiero mucho!!-

Lo abracé lo más fuerte que pude y quise no soltarlo más. Yo quería ser su novia, y lo más importante era que él también quería ser mi novio.
Aún abrazada a él, le dije que "sí", así de simple, y Santiago me zafó de su abrazo, me sonrió y me dió el beso más tierno que pudo haberme dado nunca.

Éramos novios por fin. Y ya nada iba a ser como antes.

domingo, 17 de enero de 2010

Décimo quinta parte

Santiago

-Oye Malena, vamos al rato a buscar el disco ese que dijiste-
-¿cuál?-
-el de la canción que me pasaste-
-¡ah!, sí, vamos, pero a donde-
-pues no sé, a la Plaza Malinalco ¿no?-
-sí, si quieres, espérame que me habló Luis desde hace rato y no fuí-

Malena se fué corriendo a encontrarse con Luis que estaba sentado en la banca de enfrente junto con Andrea y Fanny.
Ya se le había pasado el enojo de la semana pasada y todo marchaba bien. Como debía de ser.
El día de mi cumpleaños llegó tan tarde que creí que no iría, pero al fin llegó, con una playera de los "Stone Temple Pilots", ¡¡ella ni siquiera los conocía!!, no sé como le hizo para encontrar la playera. Lo cierto era que me había encantado y ella lo sabía.

Luis no me caía muy bien, siempre hacía bromas estúpidas y alardeaba de ser muy fuerte, yo no sé por que las niñas de la escuela lo seguían tanto cuando en realidad, era un tarado. Pero era novio de Andrea, si quería estar cerca de Malena, tenía que soportarlo.

Saliendo de la última clase esperé a Malena para que fuéramos a buscar el dichoso disco de la música tan excesivamente rara que a ella le gustaba.
Y cuando entramos en la tienda, corrió hasta un estante y me lo entregó en las manos sonriendo como una niña pequeña. Como sólo ella sabía sonreír.

-es éste, no sabía que te había gustado tanto la canción amigo-
-pués...ya vés- le devolví la sonrisa y tomé el disco sintiendo un miedo terrible.
Sentí miedo de Malena, de su sonrisa de niña y sus ojos extraños.

Pagué el disco y la invité a ir por un helado. Ella pidió de chicle -para variar- y yo no podía pensar en nada y terminé pidiendo el primer sabor que ví a través del cristal del congelador.

-¡¿cajeta?!, ¡¡pero sí odias la cajeta!!-
-sí pero en helado no sabe igual-

...sabía peor...

-jajajajajajaja, ¡no manches Santi!, sí quieres te lo cambio-
-no Malena, gracias, en serio que sí me gusta en helado-
-no te creo nada Santi, jajajajajaja,pero bueno...tortúrate tú por que mi helado es el más rico de todos-
-¿como sábes que es el más rico si nunca pides de otro? jajajajaja-

Era divertido platicar con Malena, todo era divertido; incluso comerme aquél desastroso helado no fué tan difícil.

-Malenita...- le sonreí deseando que sonriera ella también, ya sólo sonreía para ver su sonrisa...estaba grave...
-Santiaguito...-
-¿quieres ser mi novia?-

...

Magdalena

-Oye Malena, vamos al rato a buscar el disco ese que dijiste-
-¿cuál?-

Santi y yo estábamos tirados en el pasto viendo la vida pasar. Era divertido y ya se había convertido en rutina de todos los viernes durante el receso. Ya ni siquiera me acordaba de nuestra última pelea, no deseaba estar enojada con él más tiempo.

-el de la canción que me pasaste-
-¡ah!, sí, vamos, pero a donde-
-pues no sé, a la Plaza Malinalco ¿no?-
-sí, si quieres, espérame que me habló Luis desde hace rato y no fuí-

Me paré y fuí corriendo para ver que quería el novio de mi amiga. Jamás entendí que le vió Andrea, era "un tarado" a decir por Santi y a mi me caía súper mal. Pero sí quería estar cerca de mi amiga tenía que soportarlo y omitir todos mis comentarios sobre él.

Quería que fuéramos al "Aro", un billar que de billar no tenía nada, para que conociera a sus amigos.
Andrea estaba aferrada con la idea de que Fanny y yo nos hicéramos novias de los amigos de Luis para que "saliéramos todos juntos". Yo me había resistido con todas mis fuerzas pero Fanny ya se había contagiado de entusiasmo y ahora eran tres los que me hostigaban para ir con ellos ese día.
Muy para mi fortuna y sin saberlo siquiera, Santiago, mi amiguito, me había salvado. Me excusé diciendo que había quedado de ir con él a conseguir un disco y que era necesario que yo fuera pr que él "no conoce ni la portada, está bien sonso".
Me sentí mal por ofender a Santi pero así,al menos Andrea y Fanny creerían que sí tenía ganas de ir pero que no podía abandonar al "sonso" que tenía por amigo.

Fuimos por el disco y luego por un helado, Santiago andaba en otro planeta...
Tan en otro planeta andaba que no sólo había comprado el disco de "Austin tv", si no que encima había pedido helado de cajeta. El único alimento sobre el mundo que conseguia hacer que mi amigo vomitara.

Sentados en una banquita de la Plaza, nos pusimos a platicar de todo y de nada como hacíamos siempre.

-Malenita...-

Santi sonrió y lo miré a la cara devolviéndole la sonrisa.

-Santiaguito...-
-¿quieres ser mi novia?-

...un NO fuerte y estruendoso se cruzó por mi mente y agolpó contra mi garganta luchando contra el SI igual de potente que cruzaba por mi estómago y mis cosquillas matutinas...

sábado, 2 de enero de 2010

Décimo cuarta parte

Santiago

Mi cumple cayó en Sábado y eso me alegraba. No tenía ganas de ir a la escuela, y menos en mi cumpleaños, no tenía ganas de hacer nada y tampoco quería ver a nadie, quizá, solo a Malena.

Me había dicho un día antes desde que llegamos a la escuela que quería hablar conmigo y al principio me preocupé y pensé en automático que quizá estaba molesta por algo. Repasé en mi mente todo lo que había hecho el jueves, luego el miércoles...el martes y el lunes...Según yo no había hecho nada como para provocar que ella estuviera molesta o sentida, pero la verdad es que con Malena, nunca acertaba, ella a veces se enojaba por todo y otras veces se reía de todo. Era muy rara.

-¿ya me vas a decir Malena?
-¡¡ahorita!!, jajajaja ni sábes lo que te voy a decir y ya estás de desesperado-

¡¡POR ESO MISMO ESTOY DESESPERADO!!

-no manches Malena, si supiera lo que me vas a decir no te estaría preguntando-
-es lo mismo-

¡¡¿qué?!!

Me estuvo dando largas todo el día hasta que logró hartarme y decidí que ya no quería que me dijera nada, ni hoy ni nunca. Si yo quisiera decirle algo, simplemente se lo diría sin anunciárselo un siglo antes y sin evadirla en cada oportunidad.

-ven Santi, acompáñame a sacar unas copias-
-¿ahorita? es que vamos a echar reta con los del A-
-sí andale, antes de que llegue la de Derecho-
-¡ay Malena! es que vamos a jugar-

Supuse que quería que la acompañara para que me volviera a anunciar su "gran noticia" y por eso me resistí a ir.

-andale Santiaguito, y te digo ¿va?-
-no Malena, neta, ya quedé para la reta-

Me dí la vuelta y apenas ví la cara que ponía Malena, yo creo que no se esperaba que le dijera que no, ya me empezaba a arrepentir por que eso sí ameritaba que se enojara y aunque había conseguido hartarme no quería que se enojara conmigo. Volví a darme la vuelta pero Malena ya no estaba ahí paradita con cara de enojo...ya se había ido a sacar copias y sin mí...

No me habló en toda la clase y a la salida corrió al baño con todas sus amigas pero dejó su mochila en el salón y entonces decidí esperar a que volviera.

-¿estás enojada?-
-no-
-¿y ya en serio?-
-es en serio-
-¿segura?-
-no manches Santiago, te viste bien mal, nunca eres así conmigo, ¿como no quieres que me enoje?-
-pues es que tú, llevas todo el día diciéndome que me vas a decir algo y no me dices-
-¿y eso qué?, yo te iba a decir cuando fuéramos por las copias y no quisiste, eres un payaso-
-ya no te enojes, ya mejor dime, ándale-
-no manches-
-oooo, ¿no me vas a decir?-
-ya no tiene caso-
-¿y tú como sábes?-
-¡¡¡por que sí!!!, ya no quiero decirte nada-
-como quieras entonces, mañana te espero en la casa, mi mamá va a hacer pozole creo, si quieres que te vea en algún lado me avisas temprano ¿va?, ya me voy por que hoy hay entrenamiento-

Le dí un beso en la mejilla y me dí cuenta de que estaba llorando, se había agachado y no me dijo nada, ni siquiera adiós.
No tenía sentido que llorara, pero no me gustaba verla así en ningún momento y menos pensando que probablemente, era mi culpa...

Y ahora estaba tirado en mi cama pensando que Malena era muy rara y que yo nunca terminaba por entenderla, pero aun así ella me gustaba y quería que fuera mi novia.


Magdalena

Ya me había decidio a decirle a Santiago que me gustaba, pero él lo arruinó todo. Después de todo lo que yo había pensado y el miedo que me daba decírselo, él lo echó a perder.
Ese día llegamos al escuela y le dije que quería decirle algo y puso cara de espanto. La verdad es que me divertía verlo así por que eso significaba que sentía haber echo algo mal.
Todo el día me molestó pidiéndome que le dijera, y todas las veces le pedí que tuviera paciencia, le iba a decir de cualquier manera.

-¿ya me vas a decir Malena?
-¡¡ahorita!!, jajajaja ni sábes lo que te voy a decir y ya estás de desesperado-

Ya para ese momento había vuelto a acobardarme y a imaginar que Santiago me odiaría si supiera que me gustaba.

-no manches Malena, si supiera lo que me vas a decir no te estaría preguntando-
-es lo mismo-

¡¡¿qué le había dicho?!! Ni siquiera hablaba con coherencia.

Me quedé pensando que no era muy lógico que Santi me odiara por decirle la verdad, además todas mis amigas creían que yo también le gustaba. Era mejor que se lo dijera de una buena vez.

-ven Santi, acompáñame a sacar unas copias-
-¿ahorita? es que vamos a echar reta con los del A-
-sí andale, antes de que llegue la de Derecho-
-¡ay Malena! es que vamos a jugar-
-andale Santiaguito, y te digo ¿va?-
-no Malena, neta, ya quedé para la reta-

No dijo nada más y se dió la vuelta. Sentí horrible y me dieron muchas ganas de llorar. No era posible que fuera tan grosero...
Quizá así tenía que ser, quizá las cosas habían sucedido de esa forma para que yo no pudiera decirle nada por que yo a él no le gustaba y lo mejor era que siguiéramos siendo amigos.
Me limpié la cara y me fuí a sacar mis copias.
Ojalá que perdiera la reta.

No pude hablarle en toda la clase, si lo veía a los ojos, no iba a poder evitar llorar de nuevo. Era un tonto y aunque yo lo sabía, aún así me gustaba. Él era único...
Andrea me mandó un papelito preguntándome "¿que tienes?", y no le contesté pero justo cuando sonó el timbre y la maestra salió del salón, corrí hacia el baño tomándola de la mano, Fanny nos siguió, corriendo ella también.
Les conté lo que había pasado y ambas coincidieron en que no debía decirle nada, él se había portado súper mal sin razón aparente. Volví al salón por mi mochila y Santiago estaba sentado en mi banca con su mochila y la mía en las piernas. Andrea y Fanny me dejaron sola y volvieron a pedirme que no le dijera nada...

-¿estás enojada?-
-no-
-¿y ya en serio?-
-es en serio-
-¿segura?-
-no manches Santiago, te viste bien mal, nunca eres así conmigo, ¿como no quieres que me enoje?-
-pues es que tú, llevas todo el día diciéndome que me vas a decir algo y no me dices-
-¿y eso qué?, yo te iba a decir cuando fuéramos por las copias y no quisiste, eres un payaso-
-ya no te enojes, ya mejor dime, ándale-
-no manches-
-oooo, ¿no me vas a decir?-
-ya no tiene caso-
-¿y tú como sábes?-
-¡¡¡por que sí!!!, ya no quiero decirte nada-
-como quieras entonces, mañana te espero en la casa, mi mamá va a hacer pozole creo, si quieres que te vea en algún lado me avisas temprano ¿va?, ya me voy por que hoy hay entrenamiento-

Y se fué. Se fué a su cochino entrenamiento sin siquiera preguntarme si iba a ir con él como cada viernes. Santiago me hacía llorar y yo ya no estaba tan segura de querer decirle que me gustaba.