lunes, 9 de agosto de 2010

El delantal


Mariana, una de las compañeras de trabajo de Rita, era la única que se aventuraba a cruzar palabra con ella. Creía fielmente que algo bueno debía habitar en el interior de Rita, muy a pesar de su renuencia a convivir con las demás meseras.
Todo se había sucedido de manera muy normal: Rita y Mariana limpiaban y dejaban todo en orden los miércoles y los viernes. Mariana hacía algunas preguntas y Rita respondía con monosílabos. No había mayor peligro.
Sin embargo, en las últimas semanas Mariana tenía mucho que decir y muy pocas personas que le escucharan. Rita había podido corroborar que Mariana tenía un "novio" bastante violento, un hermano adolescente con pocas ganas de continuar la escuela, una hermana a punto de terminar la carrera y que más que representar un ejemplo para ella, era el eterno recordatorio de que Mariana había decidido abandonar la escuela sin ningún propósito específico....con el único sueño de aprender algo de cocina...
Rita le escuchaba con atención mientras terminaba los quehaceres que Mariana dejaba a medias entre toda su hablantina. Nunca decía nada, únicamente se limitaba a escuchar.
Rita había aprendido con el tiempo que tarde o temprano Mariana terminaría por hartarse de que no se le dijese nada, terminaría por sentirse ignorada y decidiría no volver a hablar con ella nunca más.

Pero eso no sucedió.
Un viernes tras terminar de platicar todos sus disgustos semanales, Mariana se acercó a Rita y le dio un abrazo espontáneo y sincero, de esos que no esperan la necesaria reciprocidad.

-que buena eres para escuchar Rita, tú siempre tan linda dejas que yo me la pase hable y hable todo el tiempo-

Mariana se dio la vuelta, se quitó el delantal y lo colgó en la puerta de la cocina, salió de la fonda sin decir nada más y desapareció entre las calles.
Rita, con el trapo de la limpieza apretado entre sus agrietadas manos lo comprendió todo: Las cosas habían dejado de ser inofensivas.
Se quitó su delantal sopesando las posibilidades y salió de la fonda para nunca más volver.

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