Hace ya más de un mes que Rita abandonó la fonda para no volver nunca más. No pasó mucho tiempo antes de que pudiera encontrar un nuevo trabajo que a diferencia de la fonda, la mantiene ocupada únicamente de Jueves a Domingo durante la tarde-noche. Nuevamente es mesera pero ahora lo es en un pequeño y acogedor café de la Colonia Roma.
Trasladarse era un poco más pesado y más tardado, pero tenía la ventaja -enorme- de que nunca, ningún cliente, la conocía.
A causa del trabajo, Rita llegaba excesivamente cansada al escuela los Viernes y los Lunes. La primera semana de combinar escuela y trabajo no resultó muy bien y Rita se quedó dormida el Lunes. Se despertó y ya pasaban de las 7, decidió no apresurarse innecesariamente y llegar a las 8:40, justo a tiempo para la 2a clase.
Entró en su salón y como de costumbre todos platicaban entre ellos; ella no miró a nadie y nadie la miró a ella. Se sentó y comenzó a copiar del pizarrón lo que suponía, era la tarea de la clase anterior.
-oye Rita-
Rita levantó el rostro lentamente y extrañas preguntas le cruzaron el pensamiento. ¿Quién me llama?, ¿Por qué lo hace?, ¿Necesita algo?
Y parpadeando, únicamente se limitó a girar su atención a la fuente de la voz: un joven delgado, de baja estatura, cabello rizado y muy corto.
-la maestra de Literatura pidió que armáramos equipos y a nosotros nos faltaba un integrante y como tú no estabas, te anotamos con nosotros, tenemos que armar un guión teatral-
-sí está bien- se limitó a decir Rita y volvió la mirada al pizarrón para continuar con su apunte; se le veía tranquila y sin embargo extrañas preguntas seguían dando vueltas en su cabeza: ¿Por qué me consideraron para el equipo?, ¿Debería darles las gracias?, ¿No será una broma?.
Rita no pudo pensar en otra cosa durante todo el día y camino a casa, pateando piedrecitas por las calles no dejaba de hacerse extrañas preguntas: ¿Por qué el talento recayó sobre mí?, ¿Por qué tengo que participar en equipos y trabajar?, ¿Por qué tuve que dejar mi casa y a mi madre?, ¿Por qué tuvo que romperse mi corazón si apenas tengo 17 años?, ¿Por qué no me recobré?...