sábado, 24 de octubre de 2009

Décimo segunda parte

Santiago


Estaba sentado divirtiéndome con las caras de espanto que ponían los nuevos, cuando llegó Malena; apenas la había visto el viernes, pero igual me dió mucho gusto.


-¡Hola Santi!, ¿qué haces?-
-Que onda Malena, viendo a los nuevos jajajaja-
-jajajaja ¡tonto!, oye, ¿ya supiste cuál va a ser nuestro salón?-
-¡¡no!!, hace rato le pregunté a Dulce pero ella tampoco supo-
-mmm...hay que ir a preguntar, ¿vamos?-


Yo me paré sin decir nada y seguí a Malena, había estado mirando mucho a una de las niñas nuevas y ahora, era ella quien me miraba, ya no sabía si eso era bueno o era malo. Seguramente había pensado que Malena era mi novia y a decir verdad, tampoco sabía si eso era bueno o malo. Malena se metió en Orientación y yo me quedé pensado en todo y en nada. El primer día de clases había comenzado bien y de pronto se convertía en nada bueno...y aún no empezaban las clases.


-¿Qué crees Santi?-
-¿Qué creo?-
-nos toca aquí al lado...-
-no manches ¿neta?-
-sí neta, quien sabe por que si aquí les toca a los nuevos-


A nadie en su sano juicio, le gustaría tener su salón junto a Orientación, pero la verdad es que justo en ese momento, era lo que menos me importaba, yo solo respondía para que Malena no se sintiera ignorada...

Dejamos las cosas en el salón y estuvimos viendo a los nuevos hasta que la maestra llegó. Malena y yo nos sentamos juntos, y eso sí podía decir que era bueno.

-¿Que te pasa Santiago?-
-nada ¿por qué?-
-estás muy serio, desde en la mañana-
-es la flojera de volver a la escuela jajajajajaja-
-no te creo nada, pero bueno, si tú lo dices-
-neta Malena, no es nada-

La abracé y pensé que era imposible intentar negar cualquier cosa, Malena me gustaba y mucho, pero era mi amiga. Yo no podía permitirme perder su amistad, era la más valiosa pero también la más extraña por que los amigos no se gustan...


Magdalena

Santi y yo nos sentamos juntos desde el primer día de clases, eso era lindo, me gustaba estar con Santi y afortunadamente, el haberlo visto el viernes y el haber llegado hoy a la Escuela y verlo tan tranquilo, me había hecho pensar que yo me había equivocado. Santiago no me gustaba, era solo mi amigo y yo había confundido las cosas, era extraño pero también era muy probable, ¿cómo no confundirme cuando Santiago era tan lindo conmigo?

Él había estado muy serio desde en la mañana y en la última clase le pregunté que le pasaba:

-¿Que te pasa Santiago?-
-nada ¿por qué?-
-estás muy serio, desde en la mañana-

A mí se me hace que que me quería decir algo pero a la vez no quería o no se atrevía o quien sabe, pero por algo andaba raro.

-es la flojera de volver a la escuela jajajajajaja-
-no te creo nada, pero bueno, si tú lo dices-

Me abrazó y me pidió que le creyera y de verdad que lo intenté pero hasta parecía triste cuando me hablaba. Santiago era muy distinto a los demás, por eso era el mejor, pero era mi amigo y yo había decidido que no me gustaba.