miércoles, 15 de abril de 2009

Carlos

Te extraño mucho Cármen, te extraño de veras y creo que nunca lo voy a dejar de hacer...fuiste siempre la misma niña caprichosa y egoísta que conocí cuando apenas cumplías los 15 años, lo fuiste incluso, hasta el día de tu muerte.
En veces pienso que fuí yo mismo el que te mató Cármen...tú no querías niños, ¿te acuerdas?, fué lo primero que me dijiste el día que nos comprometimos: "el día que yo tenga un bebé Carlos, ese mismo día me parte un rayo". No fué un rayo el que te partió pero al cabo, es lo mismo...

Está de más que te diga que todo es horrible desde que te fuiste, bendito nuestro hijo que no recuerda ni tu voz, ni tus manos, ni tu cara...Es lo único bueno que queda vivo en mi vida; Ramiro es la única razón de que yo no te haya seguido en tu huida.

Bien pudiste haberme hecho caso nena, y aceptar que te llevara al hospital, pero tenía yo que enamorarme de la mujer más necia de todo el Distrito Federal.

Voy a terminar por volverme loco amor, no tienes ni idea de lo terriblemente doloroso que es llegar a casa todos los días y abrir la puerta sabiendo que no estás ahí y que tu ausencia no se debe a la escuela...y tampoco te imaginas lo difícil que resulta mirar tus ojos en los de Ramiro.
Tuve que cancelar el teléfono para no tener que ver tu nombre en el recibo cada mes...

Nos dejaste un 31 de enero, el mismo día que un año antes habías perdido al primer bebé, ese que no tuvo ni rostro ni nombre.
Y te llamé Cármen, y no contestaste, y regresé a casa irónicamente pensando que lo hacía para asegurarme de que seguías viva...por que te llamé 20 veces Cármen, pero tú ya no tenías voz para contestarme ni oídos para escucharme, por que la vida me jugó una mala partida y yo me reía con mis pensamientos sin saber que tendría que morderme la lengua y arrancarme los ojos cuando llegara a mi casa, cuando llegara a tu casa. A ese departamento en Tlatelolco con el que tu te encaprichaste: mi casa de soltero.

Y abrí la puerta apenas consciente de que yo no la había cerrado con seguro, nada más eso me faltaba, que hubieras decidido tomar un paseo; sé que Rosa es tan estúpida como yo como para cumplir cada una de tus peticiones casi sin chistar. Tonta Rosa, me las iba a pagar.

Pero había errado, mis conclusiones estaban completamente desfasadas en comparación con la pintura de lo más surrealista que se pintaba ante mis ojos: ahí estabas tú, tendida en la cama, en un charco violáceo, con la carita llena de sangre y de haber limpiado todo aquello, hubieras lucido tan hermosa como siempre...hubieras parecido la diminuta mujer dormida en la que te habías convertido.
Y todos los esfuerzos fueron inútiles, tú ya estabas tres veces muerta cuando llegamos al hospital...

Lo único bueno en todo esto, es que fuí yo él que te encontró sin vida, fuí yo el que se encontró de golpe con tu minúsculo cuerpecito bañado en sangre, con las mejillas hundidas y los ojos amoratados.
Fuí yo y no Rosa con nuestro hijo en brazos...¿donde diantres se había metido?, estoy seguro de que donde quiera que estuviera, estaba ahí por mandato tuyo...

Fuí yo Cármen, fuí yo por que no podía haber sido nadie más...ví derrumbarse mi vida entera en el momento justo que descubrí que tu corazón ya no latía...y comprendí que realmente se había derrumbado cuando dejó de palpitar...¿te das cuenta?, llegué hasta la casa con la vida derrumbada y no me dí cuenta...Fuí un estúpido hasta el final de tus días Cármen.

Perdí la cordura Cármen y quise rescatarte de entre los muertos, pero nadie tiene ese poder...Ramiro me rescató a mí de entre los locos...perdóname amor...ni aún sabiendo que ya no te tengo aquí y con la certeza de que esta es la trsiteza más profunda que puede sentir alguien dejo de hacer chistes estúpidos...esos que solo a tí te robaban una sonrisa.

Y es que jamás me vas a dejar de hacer falta Cármen, aún plancho tu ropa los domingos antes de dormir...
al lavar los trastes después de comer dejo caer en el fregadero un plato y un tenedor limpios, siempre los mismos...los últimos que tú usaste...

Gracias mi cielo por dejar a Ramiro conmigo, por darle tu último suspiro para que yo no perdiera la cabeza por entero en el momento en que te ví reducida a cenizas...me haces creer que lo planeaste todo tu en solitario...

Y es que...así es como es cada que alguien muere ¿verdad?. Todo es muy a su manera...
Me envuelven las sombras Cármen...me envuelven desde que te fuiste, son mi sábana cada noche y mi toalla cada ducha...perdóname de nuevo mi amor...

Sé que siempre supiste lo mucho que te amo...es el único consuelo que me queda Cármen, siempre fuí lo que tú quisiste que fuera y siempre hice lo que tú querías que hiciera...y ahora tú eres lo que nunca deseé que fueras. Y también hiciste lo que añoré con todas mis fuerzas que no hicieras desde el día en que aceptaste ser mi novia.


A 1 año de tu muerte, por siempre tu esposo: Carlos.